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Tinder: relaciones a golpe de Like

Nos guste o no, las aplicaciones móviles para ligar como Tinder, Adoptauntío, etc., han venido para quedarse. Toda una generación ya las ha aceptado como la forma “normal” de encontrar sexo o pareja. Según un artículo publicado en El Salto Diario1, un estudio de las universidades de Chicago y de Stanford indica que el 21% de las parejas heterosexuales de ahora se han conocido por internet.

A quienes esto de ligar a golpe de swipe2nos ha llegado después de muchos años de experiencia de “la vieja usanza”, y quienes tenemos además una conciencia crítica de cómo la socialización digital desvirtúa las relaciones, este escenario nos parece sacado de una novela de George Orwell. Y sin embargo, la realidad a veces es más fuerte que uno/a mismo/a y no son pocas las personas que, aun pensando que Tinder es una mierda, han probado suerte y han terminado siendo usuarios/as más o menos habituales. Hemos intentado valorar algunas de estas experiencias para ver si sacamos algo en claro de todo esto.

Nuevas Apps, nuevas herramientas

Tinder, herramienta despersonalizante por naturaleza, que mercantiliza y aliena las formas sociales de interacción, que separa al yo personal del yo digital. Tinder. Bueno, pues, partiendo de esa base, a mí me ayudó. Yo tenía relaciones sexoafectivas con personas que siempre estaban ligadas a mí de alguna manera (amigos de amigas, amigas de amigos de amigas, y demás uniones interminables). Tinder me ayudó a poner límites, límites que nunca antes había sido capaz de poner, me enseñó a practicar el consentimiento.

Entiendo que no te vas a poner el sello de EMPODERADA por decirle a un chaval que has conocido por Tinder Ta’luego, pero quiero recalcar y resaltar su importancia, y justificarlo teóricamente, ya que estamos. El consentimiento es algo que no ponemos suficientemente en el centro de las relaciones, y cuando es con alguien que conoces y en el que confías y tu consentimiento se traspasa, mal, mal, fatal. Hay que ponerlo todo en contexto, estás con el/la amigo/a de tu prima y, claro, es un chaval majo, que mañana va a contar qué ha pasado contigo, ¿sientes presión? Pues claro. Y es ahí, en ese momento justo, cuando la frontera entre “lo hago porque quiero” a “lo hago porque es lo que tengo que hacer” entra en terreno pantanoso y ni siquiera tú misma, que estás viviendo ese momento, sabes dónde empieza una cosa y termina otra.

¿Qué tiene que ver Tinder con esto? Pues en realidad mucho, porque Tinder nos ayuda a conectar con personas que nos atraen/gustan/molan, pero que no son de nuestro entorno. Lo que significa que no hay una presión por “quedar bien” o “ser simpática”. Puedes probar a ser TÚ MISMA. Una vez lo pruebas, claro que puedes volver al embrollo del consentimiento, pero ya sabes lo que es tener relaciones en las que tienes los límites claros, y volver atrás es mucho más difícil.

Ebria de amor líquido3

Aunque el capitalismo y su individualismo nos han hecho interiorizar que las relaciones de pareja deben estar basadas en una independencia, las nuevas formas de ligoteo en la red conllevan el peligro de que dicha independencia limite el contacto real con el otro. Es decir, hace difícil la construcción de relaciones de reciprocidad y la lucha por un bien común. Es por ello que a la mínima tensión en el inicio de una nueva relación sentimental, nos agarramos a la gran y variada oferta que hay en el nuevo “mercado de la carne”, sin molestarnos en conocer a fondo a nadie. Nos centramos en el yo, en lo que necesitamos y deseamos por encima de todo, no dejando lugar a profundizar en la persona que tenemos delante.

Hoy día se intercambian cuerpos y se crean relaciones en la red como si de mercancía se tratara, disfrutamos en nuestras propias carnes de las leyes de la oferta y la demanda. Me ha resultado contradictorio que en mi caso esta forma de concebir y hacer uso de mi cuerpo haya supuesto un empoderamiento y liberación sexual necesario y anhelado, puesto que siempre me fue prohibido, pero a la par me haya dejado de alguna manera ‘ebria de amor líquido’. Poco a poco la sociedad va deconstruyendo las relaciones monógamas, y las va transformando en relaciones menos exigentes y con más derechos que obligaciones. […]

Estamos asumiendo que el mercado entre en nuestra cama consumiendo sexo como si de cualquier producto se tratara. El peligro de todo esto es que acabamos deseando la novedad continua. Nos enganchamos al sexo casual y diferente como si de una droga se tratara, esquivando el miedo a perder a una persona debido a la facilidad de reponerla por otra. Esto nos lleva a no cuidar las relaciones esporádicas, a no tener en cuenta al otro y su particular vivencia. Nos perdemos personas maravillosas en el camino con las que sería posible construir relaciones afectivas, donde el sexo pueda estar o no presente. Parece que ya no estamos dispuestos y dispuestas a pasar por etapas difíciles y reconstruir desde la paciencia y el respeto. Comparamos a la persona que tenemos delante con un supuesto ideal de persona que consideramos posible encontrar, puesto que el escaparate de las aplicaciones cambia las ofertas a diario. Es cuestión de seguir probando.

El mercado de las relaciones

Más allá del uso o consumo que cada persona haga de estas aplicaciones y de las experiencias concretas de cada una, parece obvio que Tinder no es más que la extensión a un nuevo ámbito de nuestras vidas –el de las relaciones sexoafectivas- del individualismo y la mercantilización capitalistas que ya estaban presentes en (casi) todo lo demás. Por eso, no es de extrañar que entremos en un bucle de conversaciones terriblemente parecidas, candidatos/as que se confunden en la memoria y un ciclo repetido hasta la saciedad de primeras citas ilusionantes con altas expectativas/ pérdida de interés y decepción/ vuelta a la búsqueda de un nuevo match.

Como feministas, aunque cada día parezca más difícil, no podemos dejar de reivindicar y practicar otras formas de relacionarnos que, aun buscando nuestra liberación sexual y nuestro empoderamiento, no nos hagan caer en la cosificación (propia y ajena), en el consumo insaciable de cuerpos y nos hagan olvidarnos de lo bellos que son los cuidados.

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1 https://www.elsaltodiario.com/violencia-machista/acoso-tinder-aplicaciones-para-ligar

2 Deslizamientos del dedo sobre la pantalla, que indican si una persona te interesa —derecha— o no —izquierda—

3 Extractos de un artículo de Laura Gaitán en Píkara Magazinewww.pikaramagazine.com/2018/07/ebria-de-amor-liquido/

Fuente: https://www.todoporhacer.org/tinder/

Tags: TindercapitalismoInternetsexorelaciones
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