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Movimiento Makhnovista (1918-1921)

A cien años de la Revolución Ucraniana, seguimos insistiendo en la libertad del pueblo: ¡Las fábricas a lxs obrerxs! ¡La tierra a lxs campesinxs! 

Los que creen en el Estado temen la libertad del pueblo.

Piotr Archinov

(…) todo libro que ilumine las vías de las luchas revolucionarias deberá ser el libro más digno de ser leído.

Volin

Porque llevan un combate despiadado contra los ricos y los nobles; porque toman partido por la libre unión y los soviets entre lxs obrerxs y lxs campesinxs, sin la dictadura del partido que sea; porque luchan para que los talleres, las fábricas y la tierra pasen a las manos de lxs obrerxs y campesinxs; porque lxs makhnovistas pelean por todas estas finalidades, nos encontramos nosotrxs también a su lado por estas mismas aspiraciones, nosotrxs, soldadxs rojxs ayer y revolucionarixs libres hoy.

Lxs soldadxs rojxs del 522 regimiento, ahora makhnovistas.

¿Qué intereses debe defender unx revolucionarix, los del partido o los del pueblo que con su sangre impulsa la Revolución?

Consejo Revolucionario Militar de la Región de Guliay Polié

Introducción

La obra de Piotr Archinov Historia del Movimiento Makhnovista es un documento fundamental para comprender parte de la Historia que el Poder ha tratado de ocultar. El Movimiento Makhnovista consiguió ocupar en Ucrania, según Néstor Makhno, referente de la Revolución ucraniana, un territorio de unos 60.000 km2 con millones de habitantes (Archinov, 2008, p.239). Según los documentos del Movimiento, sólo en la región de Guliay Polié y sus alrededores, cerca de dos millones de personas fueron representadas por él en el tercer Congreso Regional de campesinxs, obrerxs y guerrillerxs realizado el 10 de abril de 1919 (Archinov, 2008, p.96) y más de un millón de seres humanos “han roto las cadenas de la esclavitud y construyen ahora su vida”. En este sentido, Historia del Movimiento Makhnovista es un documento histórico que alecciona a quienes consideran al anarquismo como una fantasía irrealizable. Deja en claro que no es un imposible absoluto. Por mencionar sólo a algunos de los procesos históricos-revolucionarios en los que formó parte el anarquismo o tendencias libertarias que dan sustento a que esas prácticas e ideas nos sigan impregnando: la Revolución francesa (1789), la Comuna de París (1871), la Revolución mexicana (1910), de la cual los hermanos anarquistas Flores Magón fueron claros partícipes e impulsores, los procesos revolucionarios del Territorio Libre de Ucrania (1918-1921), de Manchuria (1929-1932),  de España (1936-1939) y la Revolución de Rojava (2012-actualidad). La imposibilidad de vivir en igualdad y en libertad está dada por el Patriarca-Estado-Capital bajo todas sus máscaras, sea del color que sea. Por lo tanto, hay que desarraigarnos de la visión colonialista que hemos aprendido y ver a través de los intersticios de esa historia valiosa que han podido edificar lxs de abajo del mundo. Además, la obra golpea fuerte a quienes justifican que el socialismo autoritario es la única realidad posible de transformación social revolucionaria. Es más, sitúa a la Revolución rusa como un movimiento revolucionario de masas, hecho por ellas mismas, concreto y real, y al bolchevismo, al Partido, como ese aparato político estatal que ha sabido ser un consciente y hábil estadista para aplastar la Revolución del pueblo. Por lo tanto, la Revolución rusa y el sistema autoritario de los comunistas estatales son concepciones radicalmente opuestas. La historia del Movimiento Makhnovista desenmascara al bolchevismo y destruye por completo la leyenda de su carácter revolucionario y proletario.

Decíamos que el Poder se encarga no sólo de imponernos que esta realidad socio-económica es única e inmodificable, sino que además (tal cual 1984), trata de eliminar toda aquella información que vivencie que otra forma de organizarnos es posible. No sólo el Poder que se ubica en la defensa de la democracia capitalista, sino también ese Poder que se enquista en lo mecanicista de la teoría del socialismo estatista. Ese Poder que prioriza que triunfe la teoría en detrimento de la auto-organización. Esta obra demuestra con testimonios, documentos de época y vivencias particulares del autor, que cuando se habla de anarquismo se habla de comunismo o de socialismo [1], pero no de ese que envidia al Poder, de ese “comunismo” parlamentario, jerárquico, centralista, autoritario, en una palabra: estatista, sino del comunismo en libertad.

Generalmente en los círculos académicos o en grupos de gente interesada en discutir ideas revolucionarias por fuera de la Academia, lo primero que se te acerca puede ser información referida al peronismo (que de revolucionario no tiene nada). El peronismo es ese proceso político que burocratizó la vida mediante el sometimiento absoluto al Estado, domesticó la lucha social y pregonó la conciliación de clases. Por otra parte, también podemos encontrarnos con una historia que reivindique al comunismo. Pero no al comunismo libertario, sino al comunismo autoritario. Ese que aspira al Poder estatal mediante una dictadura de una minoría iluminada. El acercamiento al anarquismo se puede llegar a profundizar cuando analizás no las “traiciones”, sino lo que en la historia de los procesos revolucionarios son acciones consecuentes y coherentes de este comunismo autoritario que ha encarcelado y masacrado a miles de anarquistas. En esta obra, lo vemos en el Territorio Libre de Ucrania donde los soviets (consejos, asambleas de trabajadorxs) libres fueron masacrados por Lenin y Trotsky. Este último decía: “Hay que barrer con escoba de hierro a todos los anarquistas de Rusia” (Archinov, 2008, p.115). Las obras La Revolución desconocida de Volin e Historia del movimiento makhnovista de Archinov están repletas de documentos de diversas fuerzas intervinientes para dar cuenta de lo mencionado. Analizar la Revolución española también sirve para darse cuenta de estos procederes consecuentes de persecución y asesinato hacia lxs anarquistas por parte del comunismo autoritario. Una excelente obra para ver esto es Homenaje a Cataluñade George Orwell que inspiró a Tierra y Libertad, película de Ken Loach [2]

Es importante destacar que la lucha contra las acciones del comunismo autoritario no tiene que ver contra lxs soldadxs en sí del Ejército Rojo sino contra sus comandantes y líderes. Lxs makhnovistas distribuyeron propaganda a lxs soldadxs del Ejército Rojo invitándolxs fraternalmente a la unidad [3]:

¡Camaradas soldadxs rojxs! Nuestros más aborrecidos son los grandes propietarios y los capitalistas de todos los países, los generales y oficiales de Denikin, los nobles polacos y los comisarios bolcheviques. Los castigamos a todos despiadadamente, ejecutándolos como enemigos de la revolución de pueblo trabajador. Pero ustedes camaradas soldadxs rojxs, lxs consideramos hermanxs de sangre, con quienes quisiéramos conducir juntxs la lucha por la verdadera emancipación, por un auténtico régimen soviético, sin la tutela de partidos. (Paz Paredes, p.8)

Y en algún momento, su convocatoria tuvo éxito. El 25 de julio de 1920, lxs soldadxs del 522 regimiento del Ejército Rojo declaran en un llamamiento público:

Nos pasamos sin disparo alguno y con todo nuestro equipo y armas, del lado de lxs insurgentes makhnovistas. Los comunistas nos acosaron y atribuyeron nuestro paso al bando de lxs insurgentes makhnovistas a un capricho y a una tendencia al banditismo (…) Porque llevan un combate despiadado contra los ricos y los nobles; porque toman partido por la libre unión y los sóviets entre lxs obrerxs y lxs campesinxs, sin la dictadura del partido que sea… porque lxs makhnovistas pelean por (todo eso), nos encontramos nosotrxs también a su lado por estas mismas aspiraciones, nosotrxs, soldadxs rojxs ayer y revolucionarixs libres hoy (…) ¡Escúchennos y no hagan verter inútilmente la sangre de sus hermanxs! ¡Sigan nuestro ejemplo! Nuestra acogida fraterna les espera. (Paz Paredes, p.8)

Es interesante detenerse en algunas palabras que manifiesta Volin en el prólogo que realiza al libro de Archinov. Menciona que a pesar de que la experiencia personal de Archinov no está exenta de inexactitudes y equivocaciones, el punto central es “dar un cuadro real, vivo y sustantivo de los acontecimientos” (Archinov, 2008, p.13). Por lo tanto, tales equívocos no tienen ninguna importancia en un caso de tal envergadura. Acentúa la importancia de que el relato haya sido elaborado por “un participante”, por “un testigo ocular de los hechos”:

Cuanto más profunda y completa haya sido la experiencia personal, más importante y urgente es la realización de este trabajo. Si además ese participante se encuentra, al mismo tiempo, en posición de una vasta documentación y de testimonios de otrxs participantes, su relato adquiere una significación de primer orden. (Archinov, 2008, p.13)

Por lo tanto, es fundamental estudiar críticamente la Historia reciente, siempre que tengamos la oportunidad, a través de personas que hayan participado en los hechos, que tengan razones empíricas que sean cotejadas con otras documentaciones y con otros testimonios aliados o adversarios (por ejemplo, los viajes de Vallejo y Benjamin hacia la URSS [4]). Archinov no sólo poseía una vasta documentación y testimonios de otrxs participantes, sino que fue un obrero partícipe del movimiento makhnovista.

Con respecto al término Makhnovschina que puede ser personalista, se aclara que se refiere a un movimiento revolucionario de trabajadorxs, particular, original e independiente. Archinov considera la Makhnovschina en Rusia como una de las primeras manifestaciones de un nuevo género de movimiento de las clases trabajadoras y lo opone como tal a las otras fuerzas y movimientos de la Revolución. Por lo tanto, Volin aclara en el prólogo que se deduce de lo mencionado que el término es fortuito:

Si no hubiese existido Makhno, el movimiento no obstante existiría porque existirían siempre las fuerzas vivas, las masas que lo crearon y lo desarrollaron, no llevando a Makhno al frente más que como jefe de guerra, dotado de gran talento. El fondo esencial del movimiento habría sido el mismo, a pesar de que su nombre hubiera sido otro (…). (Archinov, 2008, p.20)

Para sugerir y contagiar la lectura de Historia del Movimiento Makhnovista citaré el final del prólogo del escritor revolucionario ruso Volin, también partícipe del Movimiento Makhnovista durante medio año:

El anarquismo no es un privilegio de lxs elegidxs sino una doctrina [5] profunda y vasta: una concepción del mundo que debería ser conocida en nuestros días por todxs.

Puede ser que la lectora no se haga anarquista. Pero que no le suceda lo que a un viejo profesor que acudió por casualidad a una conferencia libertaria. Enmudeció hasta las lágrimas. Decía después de la conferencia a lxs oyentes que lo rodeaban: “Soy profesor, tengo los cabellos blancos, y no he sabido hasta hoy que existía una doctrina tan bella, tan notable. Me avergüenzo…”.

Que la lectora no se haga anarquista jamás: no es obligatorio serlo. Pero lo que debería ser verdaderamente un deber de todxs es conocer el anarquismo. (Archinov, 2008, p.24)

[1]Es pertinente enunciar la pregunta de George Orwell cuando participa de la Revolución española y tiene la impresión “de que España sufría una plaga de siglas”. Cuando llega a Barcelona y se une a las milicias revolucionarias, un compañero le dice “aquellxs son lxs socialistas”. Orwell, desconcertado se pregunta: “¿Acaso no somos todxs socialistas? Me pareció tonto que hombres (y mujeres) que luchaban por su vida tuvieran partidos distintos; mi actitud siempre fue: `¿Por qué no dejemos de lado todas esas tonterías políticas y seguimos adelante con la guerra?´” (Orwell, 2008, p.60). Lamentablemente, no todxs aspiraban a la transformación total de la vida igualitaria y libre. La Historia demostró que el capitalismo de Estado o socialismo autoritario fue contrario a esas ideas y prácticas de libertad.

[2] A pesar de que Orwell participó de las milicias del POUM (Partido Obrero Unificado Marxista), éste declara que “de acuerdo con mis preferencias puramente personales, me hubiera gustado unirme a lxs anarquistas” (Orwell, 2008, p. 129). Igualmente, las tácticas de los comunistas autoritarios, a pesar de los recelos entre anarquistas y el POUM, hacían coincidir a ambas tendencias. Es decir, propugnaban el control total de la tierra, fábricas y talleres por lxs trabajadorxs mismxs y no separaban la guerra de la Revolución, querían una España revolucionaria y no una España democrática como los comunistas con su gobierno centralizado.

[3] Existe una similitud con los gritos en las trincheras por parte de las milicias revolucionarias que Orwell menciona. Con megáfonos le gritaban al enemigo para tratar de convertirlo (Orwell, 2008, p.55).

[4] Ver Benjamin, Walter. Diario de Moscú. Buenos Aires, Godor, 2015 y Vallejo, César. Rusia en 1931. Reflexiones al pie del Kremlin. Perú, Perú Nuevo, 1959.

[5] Desde mi posición no es tanto una doctrina, sino una ética que se manifiesta en la radical posición de no querer ser opresor ni oprimidx (Malatesta) para alcanzar la igualdad económica y social en un espacio de libertad donde las diferencias cohabiten.

 

Contexto histórico e inicio del Movimiento Makhnovista

Hay dos fundamentales diferencias que manifiesta Archinov en relación con la democracia y las masas trabajadoras en la Revolución rusa. La primera, la distinción entre las clases trabajadoras necesitadas de transformaciones sociales y los ideólogos de las revoluciones como personas ajenas a las mismas. Ubica a estas últimas como “intermediarios entre la clase dominante de la época moribunda y el proletariado naciente de las ciudades y los campos” (Archinov, 2008, p.35). El autor sitúa a estos intermediarios como una casta social privilegiada que se esfuerza por consolidarse y mantenerse en la nueva sociedad.

 Para Archinov, el Estado es contrario a la igualdad y a la autonomía; es una idea incapaz de ver la autodeterminación del individuo:

La idea del Estado, de una dirección de las masas por la coerción, fue siempre propia de individuos en quienes está ausente el sentimiento de la igualdad y en quienes domina el egoísmo de individuos para quienes el ser humano es un ser torpe, sin voluntad, iniciativa ni conciencia, incapaz de gobernarse a sí mismo. (Archinov, 2008, p.38)

 En relación con esta idea, sitúa al socialismo de Estado como uno de los continuadores de la anterior dominación:

Esta idea [la del Estado] fue siempre característica de los grupos privilegiados que dominan al pueblo trabajador: los estratos patricios, la casta militar, la nobleza, el clero, la burguesía industrial y comercial. El socialismo de Estado moderno no se ha mostrado por casualidad servidor celoso de la misma idea. El socialismo estatista es la ideología de la nueva casta de dominadores. Si observamos atentamente a los partidarios del socialismo de Estado veremos que poseen aspiraciones centralistas y se consideran el centro que ordena y dirige a la masa. Este rasgo psicológico del socialismo de Estado y de sus adictos es la continuación de los grupos dominadores antiguos, extinguidos o en vías de extinguirse. (Archinov, 2008, p.38)

La otra fundamental diferencia es lo que significa la Revolución rusa por un lado, y la Revolución de octubre por el otro:

Las consignas del movimiento de octubre de 1917 eran: “Las fábricas a lxs obrerxs. La tierra a lxs campesinos”. El programa social y revolucionario de las masas se resumía en esas palabras breves, pero profundas por su sentido: aniquilamiento del capitalismo, supresión del trabajo asalariado, de la esclavitud impuesta por el Estado, y organización de una vida nueva basada sobre la autogestión de lxs productorxs.

En realidad, la Revolución de Octubre no cumplió de ningún modo ese programa. El capitalismo no ha sido destruido sino reformado. El trabajo asalariado y la explotación de los productores quedan en pie. Y en cuanto al nuevo aparato estatal, no oprime menos a lxs trabajadorxs que el aparato estatal del capitalismo. No se puede pues llamar Revolución de octubre más que en un sentido preciso y estrecho, el de la realización de los fines y problemas del Partido Comunista.

La conmoción de octubre no es más que una etapa en la marcha general de la Revolución rusa (…). El Partido Comunista aprovechó las fuerzas revolucionarias del movimiento de octubre para sus propios fines y este acto no representa toda nuestra Revolución. El proceso general de la Revolución comprende una serie de corrientes que no se detuvieron en octubre, sino que fueron más lejos, hacia la realización de los problemas históricos de obrerxs y campesinxs: la comunidad trabajadora, igualitaria y no estatal. (Archinov, 2008, p.40)

A partir de 1900-1905, la propaganda revolucionaria entre obrerxs y campesinxs fue realizada por lxs partidarixs de dos ideas principales: el socialismo de Estado y el anarquismo. El primero era difundido por varios partidos organizados: los bolcheviques, los mencheviques y los socialistas revolucionarios. El segundo contaba con pocas agrupaciones numerosas y no poseía un programa concreto. La diferencia es que el socialismo de Estado se adecuaba a la democracia y se situaba en el terreno de la revolución política; el anarquismo rechazaba la democracia como una de las formas del estatismo, rechazaba la revolución política como medio de acción. Para lxs anarquistas, la obra de lxs obrerxs y campesinxs debía ser la revolución social, y en ese sentido se dirigía a las masas. Era la única idea y acción que reclamaba la destrucción completa del capitalismo en nombre de una sociedad de trabajadorxs libres y sin Estado mediante la conquista de la tierra, talleres y fábricas. En relación con la propaganda, es interesante destacar que Makhno, como referente de la Revolución ucraniana, sitúa a La conquista del pancomo uno de los textos que se impregnaron en las ideas de lxs campesinxs revolucionarixs. Makhno consideraba a Kropotkin como uno de los más grandes teóricos del anarquismo.

La Revolución de octubre se forjó, como ya mencionamos, bajo dos frases: ¡Las fábricas a lxs obrerxs! ¡La tierra a lxs campesinxs! Pero esta organización de lo vital se contrapuso con la resistencia férrea del Partido Comunista. Para él, la Revolución debía efectuarse solamente mediante los órganos del Estado. Esto es la gran obra estatista del Partido. Por un lado, antes y durante la Revolución, en la Gran Rusia, el Partido logró someter a lxs obrerxs mediante la organización de un poder firme para luchar en favor de la República democrática. Luego de la caída del zarismo en febrero y marzo de 1917 comenzó un periodo en que las masas no toleraban plazo alguno para exigir el control sobre los órganos de producción. Vieron en el gobierno provisorio que se formó en Petrogrado después de la abdicación del zar durante febrero de 1917 un enemigo seguro. El Partido Comunista fue un aliado bien organizado. De esta manera, se aprovechó del impulso revolucionario, adquirió hegemonía y suprimió los movimientos de las masas obreras y campesinas que trataban de lograr los objetivos fundamentales de la Revolución por la acción directa.

Por otro lado, el dominio del Partido no se desarrolló de la misma manera en Ucrania. Lxs obrerxs y campesinxs no se habituaron a tener a su lado una dirección constante e inflexible como fue el Partido Comunista en la Gran Rusia. Por lo tanto, para Archinov esto se logró por dos condiciones que no existían en la Gran Rusia: la ausencia de un partido centralizado y poderoso y el espíritu de la Voltniza, expresión ucraniana que significa “vida libre”, ya que Ucrania fue un país donde se refugiaban lxs fugitivxs en búsqueda de libertad que no querían seguir bajo el yugo del imperio ruso:

(…) el aparto soviético se instauró allí [en Ucrania] sobre todo por la violencia, militarmente. Pero un movimiento autónomo de las masas campesinas continuó desarrollándose paralelamente. (…) este movimiento tenía en sus raíces en el fondo esencial de la Revolución rusa. (…) Era un movimiento de las capas más profundas de lxs trabajodorxs, que luchaba por eliminar el sistema económico de esclavitud y crear un sistema nuevo, basado sobre la comunidad de los medios y de los instrumentos de trabajo y sobre el principio de la explotación de la tierra por lxs trabajadorxs. (Archinov, 2008, p.48)

El tratado de paz de Brest-Litowsk firmado el 3 de marzo de 1918 entre los bolcheviques y el gobierno imperial alemán, abrió las puertas de Ucrania a los austroalemanes. No se limitaron a la acción militar, sino que se inmiscuyeron en la vida económica y política del país. Su objetivo era el control de la tierra. Para ello restablecieron el poder de los nobles y de los terratenientes derribados por el pueblo e instalaron el gobierno autócrata del hetman (comandante militar) Skoropadsky. Esto fue una vuelta completa al pasado. Fue entonces cuando comenzó el movimiento revolucionario de lxs campesinxs de Ucrania conocido más tarde con el nombre de insurrección revolucionaria. Para Archinov, el inicio de la insurrección consta de dos fundamentos: la principal, las raíces de la Revolución rusa y la secundaria, la ocupación austroalemana y el régimen de Skoropadsky. Este último no hizo más que acelerar la manifestación del proceso revolucionario iniciado en los fundamentos de la Revolución rusa: emancipación y autonomía del pueblo.

Cuando las insurrecciones se hicieron más frecuentes, la unión insurreccional se convirtió en una necesidad. En el sur de Ucrania, la región de Guliay Polié tomó la iniciativa de la unificación. Esta se realizó para la defensa y para aniquilar la contrarrevolución agraria. Además, para Archinov (2008) perseguía otro fin: (…) el de crear con lxs campesinxs revolucionarixs una fuerza real y organizada capaz de combatir toda reacción y defender victoriosamente la libertad y el territorio del pueblo en revolución (p.53). El papel más importante en esa obra de unificación y en el desenvolvimiento general de la insurrección en el sur de Ucrania perteneció al destacamento de guerrillerxs guiado por un campesino de la región, Néstor Makhno (1889-1934). Cuando la insurrección triunfó definitivamente contra la reacción de Skoropadsky, pero vino la amenaza de Denikin, líder del Movimiento Blanco que pretendía restaurar la monarquía, Makhno se convirtió en el centro de unión de millares de campesinxs. Fue este un punto de inflexión en el proceso insurreccional. Mientras los insurrectos levantaban en el sur de Ucrania la bandera negra del anarquismo y entraban en la vía antiautoritaria de organización libre de lxs trabajadorxs, las regiones del oeste y noroeste del país cayeron, después de haber derrotado a Skoropadsky, bajo la influencia de elementos de los demócratas nacionalistas de Simón Petliura.

Cuando la contrarrevolución de los terratenientes en Ucrania, personificada por el hetman, y la fuerza del imperialismo alemán y austríaco fracasa, tres fuerzas sociales fundamentales, pero absolutamente diferentes, comenzaron a obrar en Ucrania: la Pletliurovschina, el bolchevismo y el  makhnovismo.

La Pletliurovschina era un movimiento de la burguesía nacional ucraniana. Surgió desde los primeros días de la revolución de 1917 a partir del problema de la burguesía liberal ucraniana de la separación y de la autonomía nacional. En ese entonces, mientras en la Gran Rusia gobernaba Kerensky en el Gobierno provisional, se formó en Ucrania un nuevo Estado y comenzó a consolidarse en el país una nueva fuerza dominante.

El programa político del bolchevismo fue aprovecharse y disponer de las fuerzas revolucionarias del pueblo, ponerse a su cabeza para derrocar a la burguesía, apoderarse del Estado y asentar su dominación sobre los fundamentos del socialismo de Estado. Toda su actividad durante la Revolución rusa no fue más que la realización de la dominación estatal de la democracia:

La nacionalización de la industria, de las tierras, de las viviendas en las ciudades, del comercio y el derecho a voto para lxs obrerxs y lxs campesinxs, son la base del comunismo bolchevique puro. En realidad, la “nacionalización” culminó en una estatización absoluta de todas las formas de vida del pueblo. No solamente la industria, los medios de transporte, la instrucción, los órganos de aprovisionamiento, etc., se convirtieron en propiedad del Estado, sino también cada obrerx, la clase obrera en particular; su trabajo y su energía, las organizaciones profesionales y cooperativas de campesinxs y obrerxs, todo fue estatizado. El Estado es todo, el obrero y la obrera no es nada; tal es el precepto fundamental del bolchevismo. Ahora bien, el Estado es representado por sus funcionarios, y ellos lo son todo, la clase obrera no es nada. (Archinov, 2008, p.71)

El único capitalista, presente en todas partes, es el Estado. Las relaciones entre lxs obrerxs y este nuevo patrón son las mismas que existían antes entre el trabajo y el Capital, con la diferencia de que el Estado no solamente explota a lxs trabajadorxs, sino que lxs castiga también, porque reúne en sí las dos funciones, la explotación y la punición. Lo que logró la hegemonía del partido bolchevique es una sustitución del capitalismo privado por un capitalismo de Estado.

La estructura comunista estatal que lleva a la esclavitud de lxs obrerxs y de lxs campesinxs es explicada por lxs makhnovistas no por errores y extravíos del bolchevismo, sino por su aspiración consciente al sometimiento de las masas, por su naturaleza esencialmente dominadora. ¿Cómo un grupo hostil a las masas trabajadoras consiguió imponerse como guía de las fuerzas revolucionarias, asumiendo el poder en su nombre y consolidando su dominación? Las causas son dos, el estado de desorganización en que se encontraban las masas en los días de la Revolución y su engaño por las consignas mediante la demagogia política del socialismo de Estado o capitalismo estatal. Frente a esta coyuntura despótica se opone la Revolución ucraniana en general y el Movimiento Makhnovista en particular.

 

Características generales del Movimiento Makhnovista

El movimiento insurreccional y revolucionario de lxs campesinos y de lxs obrerxs de Ucrania nace en el verano de 1918 y tenía al principio el carácter de un “mar de tempestad”. Imperaba el aspecto destructivo y lo constructivo estaba ausente. A medida que fue asumiendo una conducta más clara, adquirió la solidez que le faltaba bajo la unificación de la mayoría de las corrientes insurreccionales bajo la dirección de Makhno. Se fue convirtiendo en un movimiento social definido, con su ideología y su propio plan de organización de la vida del pueblo.

Los rasgos característicos de este movimiento son una profunda desconfianza hacia los grupos no trabajadores o privilegiados de la sociedad, desconfianza hacia los partidos políticos, negación de toda dictadura sobre el pueblo por parte de cualquier organización, negación del principio estatal, autogestión completa de lxs trabajadores en cada localidad.

Los métodos para lograr los fines revolucionarios fueron expulsar a los propietarios de las fábricas y remitir la administración de la producción a sus órganos de clase: uniones profesionales, comités de fábricas o comisiones obreras. Lxs campesinxs se apoderaban de la tierra de los terratenientes y de los kulaks (agricultores ricos) y reservaban su usufructo estrictamente para lxs trabajadorxs, esbozando así un nuevo tipo de economía agrícola. Este modo de organización social se defendía bajo la posición armada de las masas trabajadoras.

Lxs campesinxs se organizaron en compañías de guerrillerxs y recurrieron a la guerra de emboscadas. Ellxs fueron guías y animadores del movimiento insurreccional, no había intermediarios partidistas. Se organizaron destacamentos compuestos por jinetes bien armadxs que luchaban sigilosamente contra los terratenientes y sus aliados en el poder. Un método digno de consideración era el que realizaban lxs guerrillerxs en la situación insurrecta contra las tropas austroalemanas: mataban a los oficiales y liberaban a lxs soldadxs presxs. A estos se les proponía volver a sus países para que relaten lo que hacían lxs campesinxs ucranianxs para fomentar la Revolución social. Se les proveía de literatura anarquista y a veces de dinero. Este modo de tratar a las tropas ejerció en ellas cierta influencia revolucionaria.

La forma primaria y concreta de esta autogestión serían los consejos obreros libres (soviets) de las organizaciones campesinas y obreras. Libres significa que deberían ser absolutamente independientes de todo poder central y constituir parte del sistema económico general sobre la base de la igualdad. Obreros quiere decir que esos consejos deberán formarse sobre el principio del trabajo, no incluir más que trabajadorxs, no servir más que a sus intereses y no obedecer más que su voluntad, sin dar acceso a organizaciones políticas.  

 

Expansión y consolidación – Ejército Negro – Comunas

Su evolución siguió por dos caminos: inculcar sus ideas fundamentales a las masas y concretar el  crecimiento y consolidación de sus fuerzas militares. A partir del día en que todos los destacamentos guerrilleros se reunieron en un sólo ejercito, éste se convirtió en el ejército revolucionario unificado de las masas en rebelión. Podemos distinguir la diferencia de estrategia, por ejemplo, con las fuerzas revolucionas españolas en el 36´. Las milicias anarquistas y del POUM eran reticentes a la unificación militar ya que veían la jerarquización militarista como un obstáculo para profundizar la lucha revolucionaria del pueblo libre. Sin embargo, la diferencia reside en que mientras el Partido Comunista Español, como apéndice de la URSS, ahogaba la Revolución, la vanguardia revolucionaria del Ejército Negro no ha sido nunca una fuerza soberana, dominadora. Tomaba siempre sus ideas de las masas y defendía su causa. En este último punto, podemos situar también al Ejército Liberal del Partido Liberal Mexicano del cual formaron parte los hermanos anarquistas Flores Magón y que promulgaban la Revolución en contra del Estado capitalista y a favor del comunismo libertario.

El ejército de los guerrilleros makhnovistas estaba organizado de acuerdo con tres principios fundamentales: el voluntarismo, el principio electoral y la autodisciplina.

El voluntarismo significaba que el ejército no se componía más que de combatientes revolucionarixs que entraban en él por su voluntad.

El principio electoral consistía en que lxs comandantes de todas las unidades del ejército, los miembros del Estado Mayor y del consejo, así como todas las personas que ocupaban en el ejército puestos importantes en general debían ser elegidxs y aceptadxs por lxs guerrillerxs de las secciones respectivas o por el conjunto del ejército.

La autodisciplina significaba que todas las reglas de la disciplina del ejército eran elaboradas por comisiones de guerrillerxs, después revalidadas por las partes generales del ejército y rigurosamente observadas bajo la responsabilidad de cada revolucionarix y de cada comandante.

Lxs campesinxs se encargaron de aprovisionar al Ejército Negro. Una sección central de aprovisionamiento del ejército fue organizada en Guliay Polié. A ella llegaban de todas partes víveres y forrajes para ser enviados al frente.

En la época en que el Ejército Negro defiende la Revolución ucraniana contra los ataques del Ejército Rojo, aproximadamente desde enero de 1920 y durante los siguientes nueve meses, los makhnovitas tenían una conducta libertaria frente a lxs soldadxs rojxs. Si tomaban un destacamento, desarmaban a lxs soldadxs y lxs ponían en libertad y les daban la opción de unirse a ellxs. En cambio, a los jefes y representantes del Partido Comunista se los fusilaba directamente. Lxs makhnovistas hacían la guerra no a lxs soldadxs del Ejército Rojo en masa o a cada unx de ellxs, sino a los jefes que dirigían esa masa, que disponían de ella y que la utilizaban para la defensa de su Poder.

En el período en que las tropas makhnovistas se veían obligadas a efectuar marchas forzadas porque el enemigo las superaba en fuerzas (junio-julio 1920), se constituyó el Consejo de los Insurrectos Revolucionarios de Ucrania formado por secciones militares, organizativas y de cultura e instrucción. Las peregrinaciones forzadas mencionadas eran aprovechadas por lxs insurrectxs de este Consejo y por individuos en general del Movimiento para su propaganda. Cada aldea en que las tropas se detenían por un día o dos se convertía de inmediato en un vasto auditorio makhnovista.

Lxs campesinxs de la región de Guliay Polié demostraron que el pueblo es capaz de autoorganizarse sin la coacción estatal. Durante más de seis meses -desde noviembre de 1918 hasta junio de 1919- vivieron sin ningún poder político y no sólo no perdieron los lazos sociales entre sí, sino que por el contrario, crearon una nueva forma superior del orden social: la comuna del trabajo libre y los soviets libres de lxs trabajadorxs.

En muchos lugares de la región de Guliay Polié surgieron organizaciones campesinas llamadas comunas del trabajo o comunas libres. La primera comuna libre se fundó con el nombre de Rosa Luxemburgo para honrar a la revolucionaria, aunque no tenía que ver con la tendencia marxista de Luxemburgo, sino con que la comuna se regía en el principio antiautoritario. Las autoridades del comunismo autoritario trataron de inmiscuirse pero no les fue permitido ya que la comuna libre era ajena a toda autoridad. Además, a siete km de Guliay Polié se fundó la Comuna 1, y a unos veinte km las comunas 2 y 3. Lo importante es que estas comunas se fundaron por iniciativa de los mismxs campesinxs pobres. La obra de lxs makhnovistas las influyó pero éstxs sólo difundían la idea de las comunas libres en general.

Las comunas no eran creadas porque sí, sino por las necesidades vitales de lxs campesinxs, que antes de la Revolución no poseían nada y que después organizaban su vida económica sobre la base comunal. El principio de la fraternidad y de la igualdad era profundamente mantenido. Todxs -hombres, mujeres y niñxs- debían trabajar en la medida de sus fuerzas. La organización era confiada a unx o dos de sus camaradas, lxs cuales, después de haber cumplido esta tarea, volvían al trabajo al lado de lxs demás miembros.

Cuando lxs makhnovistas entraban en una ciudad declaraban que no representaban a nadie, que se limitaban a proteger la libertad de lxs trabajadorxs. Esa libertad pertenece a ellxs decían lxs makhnovistas y no puede ser limitada. A ellxs les toca obrar, construir, organizarse. En cuanto a lxs makhnovistas, no podrían más que ayudarlxs con algún consejo u opinión y poner a disposición las fuerzas intelectuales o militares necesarias, pero no imponían nada.

Otro hecho característico era que destruían o incendiaban las prisiones ya que son la expresión de la esclavitud del pueblo. Esto se hacía delante del pueblo y éste lo saludaba con júbilo.

Una vez concluido el pacto entre makhnovistas y bolcheviques dada la avanzada militar de Wrangler,  jefe del Ejército Blanco, y luego de su posterior derrota, lxs trabajadorxs de Guliay Polié concedieron mucha atención a la cuestión educativa. En este soviet libre se encontraban seguidorxs de la escuela libre de Francisco Ferrer Guarda. A ellxs les incumbía el deber de ocuparse de la instrucción de las nuevas generaciones. Se formó una comisión mixta de obrerxs, campesinxs y maestrxs encargada de proveer tanto económica como pedagógicamente de la vida escolar. Se formaron varias escuelas primarias y dos liceos, los periódicos Put k Svobode (“Camino a la libertad”) y Nabat, representaciones teatrales y cursos de alfabetización. Los cursos aportaban nociones políticas vinculadas a la historia, la sociología y otras ciencias que se complementaban con la preparación militar:

Los cursos estaban a cargo de campesinxs y obrerxs que habían leído y estudiado más. El programa incluía: a) Economía política, b) Historia, c) Teoría y práctica del socialismo y del anarquismo, d) Historia de la Revolución francesa (según Kropotkin), e) Historia de la insurrección revolucionaria en el seno de la Revolución rusa, etc. (Archinov, 2008, p.165)

Para Archinov, al encargarse de la instrucción y de la educación de la juventud, lxs trabajadores hacen más alta y más pura la idea de la enseñanza. En manos del pueblo la escuela se convierte en una fuente de conocimientos, es un medio para la educación y el desenvolvimiento del ser humano libre. Por eso, desde los primeros pasos del autogobierno de lxs trabajadores, la escuela deber ser, no sólo separada de la Iglesia, sino también del Estado.

El contexto hostil de la situación política exigía esfuerzos inmediatos y de gran alcance de lxs campesinxs. Por lo tanto, era indispensable llegar a una organización unitaria, no sólo en las aldeas, sino en distritos enteros y aun en las provincias que constituían la región liberada. Era necesario hallar en común soluciones a diferentes problemas concernientes a la nación entera. Era preciso, entonces, los órganos correspondientes. Lxs campesinxs no tardaron en hacerlo y crearon los Congresos Regionales de lxs Campesinxs, Obrerxs y Guerrillerxs.

 

Congresos – Consejo Revolucionario Militar Regional

En el primer congreso regional, que se realizó el 23 de enero de 1919 en el pueblo de Mijaylovka, lxs campesinxs dirigieron su atención al peligro de los movimientos de Petliura (burguesía nacionalista) y Denikin (restaurador de la monarquía).

Los petliuristas habían creado un nuevo Estado en el país. Sirviéndose de las palabras engañosas de “defensa nacional” habían declarado una movilización general que implicaba una nueva sujeción del pueblo revolucionario. Lxs campesinxs formaron varios destacamentos y comisiones y los enviaron a la región ocupada por el directorio de Petliura para explicar a las masas la mentira del nuevo poder democrático, para incitarlas a la desobediencia, al boicot de la movilización y a continuar la insurrección hasta liquidar aquel poder. Por otra parte, la contrarrevolución de Denikin se presentaba como un peligro más grave para la región libre ya que luchaba contra la Revolución rusa en general y tenía por fin la restauración de la monarquía.

El segundo congreso se reunió tres semanas  después del primero, el 12 de febrero, en Guliay Polié. Nuevamente, fue examinada la cuestión del peligro del avance de la contrarrevolución de Denikin. El ejército insurreccional contaba con 20.000 combatientes voluntarixs. En este segundo congreso se decidió declarar una movilización voluntaria e igualitaria que apele a la voluntad de cada unx a unirse al Ejército Negro. Luego de esta iniciativa, cada pueblo comenzó a enviar masas de voluntarixs a Guliay Polié para formar parte del ejército insurreccional.

Otra iniciativa importante del segundo congreso fue generar un Consejo Militar Revolucionario Regional compuesto por representantes de 32 distritos que se encargaría de la dirección general de la lucha contra Petliura y Denikin, de sostener las relaciones sociales entre lxs trabajadorxs de la región, de responder a las necesidades de información y, en definitiva, de hacer cumplir las resoluciones de los congresos. Este Consejo abarcó toda la región libre, era el órgano ejecutivo supremo de todo el movimiento, pero no un órgano autoritario. No se le asignó sino una función puramente ejecutiva. Se limitaba a ejecutar las instrucciones y resoluciones de los congresos de campesinxs y obrerxs. Podía ser disuelto en cualquier momento por el congreso y dejar de existir. Después de la creación del Consejo Regional, la actividad social de la región se hizo más extensa. En todas las ciudades y aldeas se discutía y se resolvía una cantidad de problemas comunes a toda la región. Los principales eran la cuestión militar, el aprovisionamiento y la autoadministración local.

El Consejo Militar Revolucionario Regional convocó al tercer congreso de campesinxs, obrerxs y guerrillerxs para el 10 de abril de 1919. El congreso debía determinar las tareas del movimiento y pronunciarse sobre las perspectivas de la vida revolucionaria de la región. Lxs delegadxs de 72 distritos, que representaban una masa de dos millones de personas, se reunieron en el congreso. Al final de las tareas, el congreso recibió un telegrama del comandante soviético Dybenko que declaraba al congreso como contrarrevolucionario y a sus organizadorxs fuera de la ley. El intercambio entre ambas partes lo veremos más adelante mediante los comunicados.

A pesar de toda la energía puesta en la organización revolucionaria, el ambiente de guerra hacía muy difícil el funcionamiento de estos organismos, su organización completa nunca llegó a cumplirse. El enemigo del pueblo trabajador y de la libertad -la autoridad- se acercaba a la región. Por el norte avanzaba el ejército del Estado comunista; por el suroeste surgía el ejército del general Denikin. Además de haberse enfrentado no sólo contra el intento de instauración del gobierno autócrata de Sporopadsky impuesto por el imperio austro-alemán, sino también contra la burguesía nacionalista ucraniana de Petliura. Es decir, el pueblo libre de Ucrania se enfrentaba a cuatro fuerzas autoritarias y reaccionarias. Para Archinov, no hay duda de que si la región hubiese permanecido libre, sin los constantes hostigamientos de todas las fuerzas reaccionarias, lxs campesinxs y trabajadorxs habrían seguido se camino de libertad.

La insurrección revolucionaria del movimiento makhnovista fue un intento de las masas del pueblo para realizar las aspiraciones no satisfechas aún por la Revolución. La insurrección era la continuidad orgánica del movimiento de las masas obreras y campesinas de octubre de 1917, no la   cooptada por el poder soviético sino la revolución profunda del pueblo mismo, que tenía sus mismas intenciones y alentaba un profundo sentimiento de fraternidad para lxs trabajadorxs de todos los rincones del mundo.

Luego de asesinar al antiguo militar zarista Grigoriev y de diezmar a sus tropas, además de los constantes enfrentamientos con el Ejército Rojo de Trotsky y de vencer a la contrarrevolución del Movimiento Blanco de Denikin, las tropas makhnovistas entraron en la zona de Aleksandrovsk. En este lugar se realizó un congreso regional de campesinxs y obrerxs el 20 de octubre de 1919. Tomaron parte más de 200 delegados y se deliberó sobre la lucha contra Denikin, aumento del ejército insurreccional y su abastecimiento. El regreso a su zona natal del victorioso Ejército Makhnovista representaba un acontecimiento excepcional para lxs campesinxs, lxs cuales tenían miembros de su familia entre lxs guerrillerxs. El congreso se reunió bajo una libertad verdadera y tuvo a Volin como orador. El anarquista conmovió a lxs campesinxs y obrerxs expresando sus pensamientos y esperanzas. La idea de los soviets libres, que trabajasen según los anhelos de lxs trabajadorxs de cada aldea; las relaciones entre lxs campesinxs y lxs obrerxs de las ciudades, basadas en el cambio mutuo de los productos de su trabajo; la idea de una organización igualitaria y anarquista de la vida. Todas estas tesis que Volin desarrollaba en sus informes eran las ideas de la población campesina, que no concebía la Revolución y la organización revolucionaria de otro modo.

Críticas hacia el Movimiento – Declive

El aniquilamiento de la contrarrevolución de Denikin constituía en el otoño de 1919 una de las labores principales del makhnovismo y de toda la Revolución rusa. Pero no constituía toda la misión histórica que la Revolución rusa impondría a lxs makhnovistas. El país en revolución, liberado de las fuerzas de Denikin, exigía imperiosamente la organización de su defensa, sin la cual las posibilidades revolucionarias que se abrían después de la liquidación de la reacción denikiniana corrían el riesgo de ser aplastadas por los ejércitos estatales de los bolcheviques, lanzados sobre Ucrania en persecución de las tropas de Denikin, que se batían en retirada.

Las ideas revolucionarias del makhnovismo habían sido levantadas espontáneamente en toda Ucrania. Para Archinov, hacía falta tomar las medidas necesarias para organizar las numerosas fuerzas armadas que se movían por Ucrania en un sólo y poderoso ejército popular revolucionario, que se encargara de guardar el territorio ucraniano de los ataques externos.

Una fuerza semejante, que defendiera ese territorio entero y no sólo una región estrecha y limitada, habría servido de argumento convincente contra los bolcheviques, acostumbrados a operar y a contar con la fuerza.

Sin embargo, la embriaguez de la victoria obtenida y la despreocupación del momento impidieron a lxs makhnovistas crear tal fuerza. Por eso se encontraron obligadxs, desde que el ejército de los bolcheviques hizo su entrada en Ucrania, a atrincherarse en la región limitada de Guliay Polié. Fue una grave falta de táctica, de la cual los bolcheviques no tardaron en sacar provecho y cuyas consecuencias dolorosas debieron soportar lxs makhnovistas y sobre todo la Revolución de Ucrania: alrededor de 200.000 fusiladxs por las autoridades soviéticas, el ahogo total de la Revolución campesina y proletaria y la instauración dictatorial del socialismo de Estado.

 

Comunicados

Como dijimos anteriormente, al finalizar el tercer congreso del Consejo Revolucionario militar, éste recibió el 10 de abril de 1919 un telegrama del comandante bolchevique Dybenko que declaraba al congreso como contrarrevolucionario y a sus organizadorxs fuera de la ley. Fue el primer atentado manifiesto de los bolcheviques contra la libertad de la región:

Cualquier congreso convocado en nombre del Estado Mayor Revolucionario Militar, disuelto por orden mía, es considerado manifiestamente contrarrevolucionario y lxs organizadorxs serán sometidxs a las medidas represivas más rigurosas y hasta proclamadxs fuera de la ley. Ordeno que se tomen inmediatamente medidas para que no se produzcan tales cosas (Archinov, 2008, p. 97)

Un resumen de la respuesta de lxs makhnovistas es el siguiente:

¿De dónde procede y con qué fin fue creado el Consejo Revolucionario Militar Regional? Si no lo sabe aún, “camarada” Dybenko, vamos a decírselo. El Consejo Revolucionario Militar Regional fue formado de acuerdo con la resolución del segundo congreso, que tuvo lugar en Guliay Polié el 12 de febrero del corriente año (vea, pues, que hace ya mucho tiempo; ustedes no estaban siquiera aquí). El Consejo fue formado entonces para organizar lxs soldadxs del frente y para ejecutar la movilización voluntaria, porque la región estaba rodeada de blancos y los destacamentos de guerrilleros compuestos de lxs primerxs voluntarixs no bastaban ya para sostener el amplio frente. No había en ese momento tropas soviéticas en nuestra región; y además la población no esperaba gran ayuda de ellas, pues consideraba la defensa de la región como su propio deber.

(…) Lxs representantes de 72 departamentos de diferentes distritos y provincias, así como los de varias unidades militares, llegaron al congreso y todos consideraron que el Consejo Revolucionario Militar de la región de Guliay Polié era necesario; hasta completaron su comité ejecutivo y le encargaron la organización de una movilización voluntaria e igualitaria en la región. El congreso recibió con asombro el telegrama del “camarada” Dybenko que lo declaraba “contrarrevolucionario”, de cuando su propia región fue la primera en levantar el estandarte de la insurrección. Por eso el congreso votó una protesta enérgica contra ese telegrama.

Tal es el cuadro que debería abrir los ojos, “camarada” Dybenko. ¡Vuelva en sí! ¡Reflexione! ¿Tienen el derecho, ustedes, de declarar contrarrevolucionarios a más de un millón de seres humanos que por sí mismos, con sus manos callosas, han roto las cadenas de la esclavitud y que construyen ahora su vida, por sí mismxs también y a su propio modo?

(…) ¿Pueden existir leyes promulgadas por algunas personas que se autodefinen revolucionarias que permitan poner fuera de la ley a un pueblo más revolucionario que ellas?

¿Es permitido, es razonable venir a establecer leyes de violencia a un país cuyo pueblo acaba de derribar todos los legisladores y todas las leyes?

¿Existe alguna ley según la cual un revolucionario tendría derecho a aplicar las penas más rigurosas a la masa revolucionaria de la que se dice defensor, por el simple hecho de que la masa en cuestión ha conquistado sin su autorización los bienes prometidos por él: la libertad y la igualdad? (Archinov, 2008, p.100)

El otro documento imprescindible para comprender no sólo las tácticas, estrategias y determinaciones políticas del bolchevismo sino también para profundizar sobre su ética, su forma de percibir lo revolucionario, sobre lo que significan los conceptos autogestión, igualdad, libertad, autonomía, es la orden 1824 dictada por Trotsky el 14 de junio de 1919. Para Archinov, quien se ocupe del estudio de la Revolución rusa deberá sabérselo de memoria. Observa en este documento la claridad que tuvieron lxs campesinxs revolucionarixs dos meses antes en la respuesta al telegrama de Dybenko; parecían prever esta orden:

El Comité ejecutivo de Guliay Polié, de acuerdo con el Estado Mayor de la brigada de Makhno, trata de convocar para el 15 del mes corriente un congreso de los soviets y de lxs insurrectxs de los distritos Aleksandrovsk, Mariopol, Berdiansk, Melitopol, Bakmut y Pavlograd. Dicho congreso está dirigido contra el poder de los soviets en Ucrania y contra la organización del frente sur al que pertenece la brigada de Makhno. Este congreso no podría tener otro resultado que provocar alguna nueva revuelta infame del género de la de Grigoriev y abrir, entregarle el frente a los blancos, ante los cuales la brigada de Makhno no hace sino retroceder sin cesar, por la incapacidad, las tendencias criminales y la traición de sus jefes.

1º) Se prohíbe constituir dicho congreso, que no será permitido en ningún caso.

2º) Toda la población campesina y obrera deberá ser prevenida oralmente y por escrito de que la participación en dicho congreso será considerada como un acto de alta traición contra la República de los Soviets y el frente.

3º) Todxs lxs delegadxs de dicho congreso deberán ser arrestadxs de inmediato y llevadxs ante el Tribunal Revolucionario Militar del ejército de Ucrania.

4º) Las personas que difundan las manifiestos de Makhno deberán ser arrestadas

5º) La presente orden adquiere fuerza de ley por vía telegráfica y debe ser ampliamente proclamada en todas partes, hecha conocer en todos los lugares públicos y remitida a lxs representantes de los comités ejecutivos de los cantones y de las ciudades, así como a todos los representantes de las autoridades soviéticas, a los comandantes y comisarios de las unidades de tropa (Archinov, 2008, p.116)

A partir del testimonio de un soldado del Ejército Rojo que recopila Archinov, la conducta de Trotsky con respecto al Movimiento Makhnovista se puede resumir así:

(…) vale más ceder Ucrania entera a Denikin que permitir una expansión del Movimiento Makhnovista; el movimiento de Denikin, eminentemente contrarrevolucionario, podría fácilmente ser comprometido por medio de la propaganda de clase, mientras que la Makhnovschina se desarrolla en el fondo mismo de las masas y las subleva precisamente contra nosotros. (Archinov, 2008, p.119)

Podríamos hacer el ejercicio con la Revolución española y sustituir algunos nombres mediante el testimonio de algún soldado comunista: “Vale más ceder España entera a Franco que permitir una expansión de la colectivización de la tierra, talleres y fábricas por parte de los mismxs obrerxs y campesinxs, impulsadxs por la teoría y prácticas del comunismo libertario”.

La carta de Makhno en respuesta a la orden 1824 se sintetiza en el siguiente postulado: “[las autoridades soviéticas] consideran al movimiento insurreccional en su conjunto como incompatible con su actividad estatal” (Archinov, 2008, p.121).

Conclusiones

Al considerar al Movimiento Makhnovista como movimiento revolucionario se destacan dos aspectos esenciales: 1) su carácter popular y su nacimiento proletario. El movimiento surgió de abajo, de la masa trabajadora; en su recorrido han sido sobre todo las masas trabajadoras populares quienes lo sostuvieron, lo desarrollaron y lo dirigieron. Es interesante ver la pequeña biografía que Archinov realiza de algunxs referentes del movimiento: todxs campesinxs u obrerxs pobres. 2) A ello se debe el hecho de que desde sus primeros días se apoyó sobre algunos principios del anarquismo: el derecho de lxs trabajadorxs a la iniciativa, el derecho a la autogestión económica y social, el principio del no estatismo en la edificación social.

En nombre de esas ideas el Movimiento Makhnovista ha soportado la muerte de 200.000 o 300.000 hijxs del pueblo, ha rehusado entregarse a fuerza estatal alguna, ha sostenido durante tres años, en condiciones y circunstancias difíciles y con una notable determinación, la bandera negra de la humanidad oprimida, estandarte que simboliza la libertad y la igualdad de lxs trabajadorxs en el seno de la sociedad nueva. Esa bandera negra que  representa “la negación, la ira, la indignación, el luto, la belleza, la esperanza y la alimentación y el refugio de nuevas formas de vida y sus relaciones en y con la tierra. La bandera negra significa todas estas cosas. Estamos orgullosxs de llevarla, entristecidxs por tener que hacerlo, y esperamos el día en que este símbolo ya no sea necesario” (Emma Goldman).

Roscigna

Bibliografía

-Archinov, Piotr, Historia del Movimiento Makhnovista, Anarres, Buenos Aires, 2008.

-Benjamin, Walter. Diario de Moscú. Buenos Aires, Godor, 2015.

-Kropotkin, Piotr, La conquista del pan,  Anarres, Buenos Aires, 2005.

-Makhno, Néstor. “La Revolución Rusa en Ucrania”. Enxarxa [en línea] Fecha de consulta: 7 de julio de 2017. Disponible en: http://www.enxarxa.com/biblioteca/MAKHNO%20La%20Revolucion%20Rusa%20en%20Ucrania%201918-1921.pdf

-Mintz, Frank. “El movimiento de Makhno: datos y directrices”. nestormakhno.info[en línea] Fecha de consulta: 7 de julio de 2017. Disponible en: http://www.nestormakhno.info/spanish/movimiento-makhno.htm

-Orwell, George. Homenaje a Cataluña. Buenos Aires, 2008.

-Paz Paredes, Lorena. “La Makhnovschina, un movimiento libertario bajo fuego”. La Jornada [en línea] Fecha de consulta: 7 de julio de 2017. Disponible en:     http://www.jornada.com.mx/2014/12/20/ponencias/lorenapaz.pdf

-Vallejo, César. Rusia en 1931. Reflexiones al pie del Kremlin. Perú, Perú Nuevo, 1959.

Fuente: https://periodicogatonegro.wordpress.com/2018/07/23/movimiento-makhnovista-1918-1921/

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