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Entre puertos y barcos, el estado y el capital

El 8 de marzo Pasaje Seguro  da a conocer a la población cántabra la existencia de un barco con armamento destinado a la guerra de Yemen en el puerto de Santander. Esta información la pueden transmitir  gracias a Ongi Etorri de Bilbao. Dicho colectivo, junto a otras organizaciones e individuos de dicha ciudad, consiguieron expulsar a este barco del territorio vizcaíno mediante la movilización social. Bahri Hofuf, nombre de la embarcación,  no es más que una pieza de todas las que el aparato militar tiene a su disposición, encontrando en el puerto de Santander un lugar cómodo para cargar material de guerra con la que mantener los intereses económicos y geoestratégicos del gobierno español y la Unión Europea fuera de occidente. Un ejemplo es que 15 días después aproximadamente, otro barco con armamento llamado “Panthera J” llega a Santander.No es la única vez que Santander ha sido el segundo plato después de Bilbao. *1

Esto es una demostración de que la práctica de utilizar el puerto de la capital cántabra como punto de carga o estacionamiento de barcos que transportan armas para las guerras no es una excepción. Por ello conviene apuntar en la dirección de visibilizar lo que es norma. En el plan estratégico de Santander 2020, en el análisis de la ciudad, podemos encontrar la palabra “defensa” como parte de la lista de fines a los que está destinada la actividad portuaria de Santander. Sin embargo, no se deja entrever nada más sobre este asunto, así como sí se pueden encontrar más datos sobre otras finalidades, como el cargamento de alimentos, automóviles etc

Hacer proposiciones no de ley, instando al gobierno español a que frene las autorizaciones para transportar cargamento bélico a paises donde se violen los derechos humanos, movimiento que el PSOE se está dedicando a hacer, es una cuestión simbólica que no tiene más recorrido que el marketing electoral. Primero, porque no existe país donde no se violen los derechos humanos. Segundo, porque el gobierno español tiene mucho que perder y mucho que ganar en los intereses económicos protegidos con la intervención militar, una cuestión que no es monopolio del partido popular a lo largo de la historia democrática de este estado.

El mantenimiento de gas y petróleo y el control de la inmigración son dos grandes razones para vender armas, incluyendo el negocio y el estímulo de la economía que se desarrolla en su ejercicio. El ministerio de asuntos exteriores calificó a Yemen como país de alto riesgo en 2007 con Moratinos como responsable. Lo que no impidió que la protección de las inversiones españolas en ese país se intensificara, así como se potenciaran dos sectores muy importantes en el control neocolonial occidental de territorios como el africano; la pesca y el turismo.

Por otro lado, el lugar de donde ha venido el armamento en el caso del barco con destino a Yemen, Bahri Hofuf, procede de Maxam, empresa española de explosivos cuyo porcentaje de ventas en territorio español es tan sólo del 10 % aproximadamente, y de un 40% para el resto de estados Europeos. ¿A qué se dedica principalmente esta empresa española?

Su vertiente 100% militar es Expal, sobre la cuál el banco Santander ha poseído acciones suyas hasta 2011. Se dedica a producir explosivos, minas, municiones, carcasas... Famosa por las conexiones de sus diferentes responsables con el ministerio de defensa, como el caso de Francisco Torrente, ex almirante de la armada española y antiguo secretario general de política de defensa. Aunque la prohibición de bombas de racimo por el tratado de Oslo perjudicó a Expal, esto no ha impedido que siga desarrollando su actividad mediante otro tipo de estrategias permitidas legalmente, firmando convenios con empresas de otros estados donde interesa para el capital que este tratado no se lleve a cabo. O bien,   trasladando sus fábricas y medios de producción a dichos lugares.

Por hacer un paralelismo, este método es bastante similar al proceso de externalización de fronteras, donde los estados europeos financian estados fronterizos para que sus fuerzas de seguridad tengan vía libre a la hora de controlar los recorridos migratorios de miles de personas que huyen de las guerras. Como pasa con el estado turco, o sin ir más lejos, como España hace con Marruecos para mantener limpia la imagen frente a la opinión pública. Las víctimas de Expal se pueden buscar en Palestina, en el Kurdistán, en Irak, en Colombia o en el Sáhara occidental.

No sólo el banco Santander, el ayuntamiento de la ciudad y las autoridades portuarias tienen parte de su responsabilidad con esta situación. De la universidad de Cantabria se forman profesionales que acaban trabajando en Maxam. La UC participa en eventos donde dicha empresa también tiene sus intereses, como el proyecto securemetro, sobre seguridad urbana en el metro de Madrid. Está apadrinada por uno de los bancos líderes en la financiación de la guerra, el banco Santander, que a su vez ha contribuido a que Maxam prospere. Las universidades tienen un colaboración importante con empresas armamentísticas. La UC tiene un largo recorrido de colaboración con Indra, como ya incluía en uno de sus fanzines, el antiguo colectivo juvenil “La mecha”, formado precisamente por estudiantes de dicha universidad. https://www.briega.org/es/opinion/uc-indra-guerra

Dicho todo esto e intentando señalar a parte de los responsables de la llegada de estos barcos, sería desacertado reducir el desierto ético de la empresa Maxam en su sección armamentística o militar. Algunas de sus otras prácticas, apodadas como “civiles” por la prensa, se destinan a la caza deportiva y la industria extractiva, como la minería a cielo abierto.

La caza deportiva;

El mayor mercado de tiradores está en Estados Unidos, y Maxam es uno de sus abastecedores a base de tener fábricas en dicho país donde produce cartuchos en serie. Sin embargo, no reduce su negocio a costa de la vida de millones de animales al territorio norteamericano, sino que es una de las empresas que mantienen el liderazgo en este sector en otros países del planeta. El negocio de la caza deportiva invierte mucho dinero en demostrar que dicha práctica contribuye al equilibrio  entre especies dentro de un ecosistema. Investigaciones como la enfocada en difundir la gran pérdida de leones en Tanzania por culpa de la caza turística, demuestran lo contrario. Sin embargo, dicho debate y sus opiniones contrapuestas ocultan la matanza cotidiana de seres vivos. Ya sea con la cobertura de la legalidad, o bajo la práctica furtiva, dos caras de la misma moneda que varian en función del tiempo y del espacio.

El extractivismo;

La minería a cielo abierto y la extracción de recursos naturales en Centroamérica y en Latinoamérica es otra de la actividad desarrollista de esta transnacional. Diversos focos abiertos de conflicto entre comunidades indígenas americanas en lucha contra la megaminería de las multinacionales se suceden en la actualidad. Territorios como el uruguayo o el peruano están llenos de procesos de lucha comunitaria contra el extractivismo. También en Chile, Argentina, Brasil o Bolivia encontramos estos levantamientos. Maxam se lucra con los explosivos que vende y la destrucción de la tierra y sus habitantes genera que en los procesos de lucha más conflictivos la militarización del territorio se acentúe para acallar las revueltas.

La corrupción como nexo necesario (no excepcional) entre desarrollo militar y política parlamentaria, entre control estatal y desarrollo del mercado.

Defex, empresa pública armamentística, ha sido más conocida desde 2016 por sobornar con dinero a autoridades de gobiernos africanos, y por repartirse los fondos destinados a “seguridad” entre directivos y empleados en su actividad entre 2008 y 2014. Defex también ejemplariza como el estado no es un ente que controle al mercado, sino que garantiza su seguridad. Defex es el órgano intermediador del estado español para la exportación de armamento a otros gobiernos, cuyo principal accionista es el Sepi (Sociedad estatal de participaciones industriales). La mayor responsable de las acciones del Sepi es Maxam, que forma parte del consejo de Defex. El presidente de Maxam, José Fernando Sánchez Junco, ex director general del Ministerio de Industria con el Psoe forma parte de esta estructura. Otro ejemplo a su vez de que la oposición parlamentaria no tiene ninguna credibilidad a la hora de exigir restricciones en la venta de armamento, porque su pasado le delata. Tampoco la corrupción es un elemento anómalo y excepcional, sino que forma parte del funcionamiento de la industria militar y de la política parlamentaria en sus interminables vínculos.

 

1-Otros asuntos muy ligados al negocio de la guerra se han dado entre puertos de ambas ciudades. El muro antirefugiados levantado en Santurtxi en 2017 supuso la solución para el gobierno vasco y para empresas como Britany ferries. Ante el aumento de personas migrantes que intentan colarse en los barcos para llegar a Reino Unido tras el desalojo de la “jungla” de Calais, esta última empresa amenazó con derivar mayor presencia a la ciudad de Santander si la situación no mejoraba en el territorio vizcaíno. Eso no impide que dicha empresa actualmente opere en ambos lados. Estado y capital son imposibles de separar en el mantenimiento de un mundo que prima la mercancía por encima de la vida.

Fuente: Briega

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