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Bases ideológicas del anarquismo social, organizador y revolucionario

AnarquismoEl congreso internacional de federaciones anarquistas, confirmando la posición histórica del movimiento anarquista organizado, tomada en la Conferencia de Saint-Imier, y las resoluciones del Congreso de Carrara de 1968, tomando en consideración las aportaciones de las federaciones y de los grupos anarquistas adherentes a la IFA, considera, después del correspondiente estudio, que las bases ideológicas, tácticas y de organización establecidas por nuestros teóricos (Bakunin, Kropotkin, Malatesta, Rocker y otros) históricamente confirmadas por las experiencias de las luchas sociales y revolucionarias de los pueblos y los trabajadores, particularmente por la Comuna de París, la Revolución rusa y la Revolución española, son valederas y de actualidad.

Estos principios son los siguientes:

-Negación de toda autoridad y de toda clase de poder.

-Negación de la jerarquía.

-Negación de las leyes jurídicas.

-Libertad, igualdad, solidaridad, justicia social, pacto libre, libre iniciativa, ateísmo, antimilitarismo, internacionalismo, descentralización, autonomía, federalismo, autogestión y comunismo libertario.

La negación de la autoridad y de toda clase de poder es el principio esencial y el signo distintivo del anarquismo y del movimiento anarquista. Los otros principios libertarios resultan de esta negación de la autoridad y del poder.

El poder asume tres formas distintas en la sociedad actual:

-Poder económico representado por la propiedad y por el capital.

-Poder político expresado por el Estado, los partidos políticos y los grupos de presión.

-Poder espiritual y moral ejercido por las religiones y las iglesias, igualmente por todos los organismos e instrumentos de información, de educación, de instrucción, de orientación y de dominación espiritual, cultural y moral.

El poder, toda clase de poder, se traduce por la explotación del hombre por el hombre y por la opresión del hombre por el hombre, opresión y dominación material, espiritual, moral y también física. Estas tres formas de poder están orgánicamente ligadas entre si y a los privilegios que condicionan su existencia y de los que, a su vez, derivan.

Por esta razón la posición social y revolucionaria del anarquismo se expresa por la lucha irreductible contra todo privilegio, para la igualdad, asegurada por la posesión social de las riquezas naturales, de los medios de producción, de transporte, de intercambio y de reparto de los productos frutos del trabajo colectivo, por la autogestión de la vida social, política, económica y cultural.

La libertad, condición imprescindible para el funcionamiento normal de todo organismo social y sano; la solidaridad garantizando la fuerza por la unión y la justicia social: principios únicos de una verdadera moral, determinan la estructura realmente viable de la futura sociedad libre.

Los principios del anarquismo no sufren cambio alguno, afirman la incompatibilidad del anarquismo con el marxismo, ya sea éste dogmático o no, ya que no cuestiona la cadena lógica del pensamiento que, partiendo de la teoría conduce a la práctica o al reconocimiento del poder estatal, así como todas las teorías autoritarias representadas bajo una forma liberal, en estos principios básicos del anarquismo reafirmados, reconocemos la posibilidad de efectuar un nuevo análisis anarquista, siguiendo las condiciones socio-económicas contemporáneas.

Este análisis, concebido como crítica anarquista y no como crítica al anarquismo, puede enmarcarse en el cuadro siguiente no limitativo: análisis diferente del siglo XIX, estimando la función actual del Estado, de la composición y de las relaciones entre las clases, de la evolución de la ciencia y de su vulgarización, la función de esta última en el refuerzo de la alienación, de la utilización de medios de comunicación de masas por el Estado y los partidos políticos, de formas alternativas tendentes a transformar la vida cotidiana.

La realización, la edificación y funcionamiento armonioso de esta sociedad, no puede ser sino la obra de los hombres directamente interesados, es decir de los individuos que por su situación social o por motivaciones de carácter ideológico, son solidarios con la clase trabajadora.

A la hora de escoger los medios de realización de las aspiraciones a la emancipación total del hombre, el anarquismo social rechaza el parlamentarismo y el reformismo. La emancipación social no podrá ser alcanzada mas que por la acción directa sostenida que conduce a la revolución social, es decir la transformación radical de la sociedad y de todas sus estructuras.

La espontaneidad revolucionaria es un fenómeno natural y necesario, pero una de las condiciones esenciales para la realización de la meta final es la existencia de organización revolucionaria antes y durante la revolución.

Esta necesidad exige la organización de fuerzas ideológicas, la creación de grupos libertarios, territorialmente federados, nacional e internacionalmente, de igual forma que la organización de los trabajadores por ellos mismos, en la empresa, el taller, por profesiones y ramos de producción, así como territorialmente a todos los niveles.

Carrara, 1978
http://www.nodo50.org/tierraylibertad/10articulo.html
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Comentarios (1)

  • Yo no incluiría el ateísmo como base anarquista, es bien cierto que gran una mayoría de anarquistes llegamos a cooperar con estas ideas (o el agnosticismo, en mi caso), pero esto no implica generalizar tal corriente para todos y cada uno de los individuos, ya que la espiritualidad es algo íntimo y va ligado al pensamiento libre. Por tanto, no lo considero como base, más bien vería como tal, la liberación de dogmas impositivos (religiones y sus jerarquías), la cual no implica el ateismo.
    Un cordial saludo.

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