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Democracia y dictadura

El primer indicio para saber que vivimos en una dictadura es entender que dependemos de otro (llámese Estado o patrón) para poder subsistir, la imposibilidad de desarrollar un trabajo no asalariado y por lo tanto independiente nos priva en primer lugar de la libertad de elección o de conciencia y en segundo lugar la de desempeñar el trabajo del que vamos a vivir y por lo tanto de poder crear nuestros proyectos autónomos tanto a nivel individual como colectivo.

Los políticos son los primeros que tienen que justificar y legitimar el sistema de dominación engañando, en este sentido, su falta de escrúpulos por la democracia y la verdad ante sus votantes se transforma en unos gobernados autocomplacientes que ven a sus gobernantes haciendo un espectáculo desde la distancia, sin la posibilidad de intervenir ni de decidir absolutamente nada. La política es degrada a espectáculo y entretenimiento, es decir, reducida a mentira.

Una vez desactivados los gobernados, éstos quedan como meros observadores de acontecimientos que no pueden entiender bien al quedar en manos de especialistas que actúan en secreto y por lo tanto marginados de toda organización social. En este sentido, la función de la política es desactivar al gobernado mediante la propaganda y el entretenimiento de los medios de comunicación masivos en manos de la clase dirigente. La democracia es un quimera porque es esencilamente contradictoria en una sociedad jerárquica.

La dictadura sustentada por los mediocres no tiene solución política alguna, el cambio por lo tanto no puede ser sólo político sino que debe ser también previamente psicológico. La autoridad está avalada por la mediocridad, es decir, en último término por la jerarquía que se impone en la sociedad como norma y voluntad de poder que dicta un pensamiento y una conducta individual y colectiva previamente establecida por consenso para la organización social que rigen las leyes corruptas del funcionamiento del sistema.

https://matapuces.blogspot.com.es/ 

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