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La revolución y las colectividades en la provincia de Granada

Epílogo del libro Los Hijos de Lucas Gutiérrez López. Escrito por Francisco José Fernández Andújar

cadenasCuando estalla el conflicto civil tras el fracaso del Golpe de Estado, Granada cae en manos de los militares sublevados el 20 de Julio, tras una acción de engaño y sorpresa en el que se ocupó los puntos estratégicos de la ciudad y su cinturón, tales como el aeródromo militar de Armilla, al grito de “¡Viva la República”[1]. El Ayuntamiento y el Gobernador Civil se negaron a armar al pueblo, obedeciendo las estrictas y expresas órdenes de Madrid, a pesar de las constantes peticiones de armas por parte de la población y las organizaciones políticas y sindicales, en especial la CNT, que en una de sus contínuas peticiones y en medio de una manifestación, por medio de un militante de Maracena conocido como “El Campesino”, estuvieron a punto de estampar al Gobernador Civil contra el suelo desde una ventana en la calle Duquesa, donde se encontraba el Gobierno Civil por entonces[2]. Tal acto no sucedió, al calmar otros militantes al “Campesino”. Las armas no se entregaron y cuando los militares se imponieron en la capital tras la absoluta pasividad de las autoridades republicanas, tan sólo el barrio del Albayzín, poblado casi en su totalidad por trabajadores y obreros, en su mayoría afiliados al sindicato anarquista, resistieron apenas unos días, hasta el día 23, lo suficiente para que una buena parte de la población del barrio pudiera escapar por los montes más allá del Sacromonte, a menudo por medio del mítico grupo de Los Niños de la Noche[3].

En el resto de la provincia, la mayor parte de ella fue inicialmente afecta a los golpistas, pero en cuestión de horas o acaso unos pocos días, la respuesta de militantes, trabajadores y milicianos de toda índole devolvió a manos del Gobierno de la República la casi totalidad de la provincia de Granada, a excepción de la capital y sus alrededores, controlada por la guarnición militar -compuesta por las numerosas instituciones militares presentes en la ciudad- que mantenían bajo su poder tanto el polvorín de El Fargue, como el aeródromo militar de Armilla. En pocos días las fuerzas afectas al gobierno de la República ponen en un auténtico cerco a la capital. Los sublevados están en una situación crítica, pero el gobierno de la República no arma a sus soldados lo suficiente para una ocupación y no ordena una invasión, salvo una tímida incursión el 29 de Julio, que es rechazada por los golpistas gracias a su artillería y el bombardero aéreo que no tuvo respuesta republicana.

De esta forma, una gran parte de la población de la capital granadina, en manos facciosas, huyen hacia la zona leal. Es un importante factor, pues la provincia de Granada era mayoritariamente agraria con campesinos afectos a la UGT, a diferencia de la capital granadina, su vega y las localidades circundantes, de carácter más urbano e industrial, afectos mayoritariamente a la CNT que también cuenta con presencia en las comarcas de Motril, Iznalloz y en menor medida en Guadix, Baza, Huéscar, Loja y las Alpujarras. Esta emigración unida a las fuerzas existentes de los anarquistas compensará en parte la hegemonía ugetista en algunas localidades y en general en la provincia, estableciendo la Federación Provincial de la CNT en Guadix, que intentará seguir el impulso revolucionario de Levante, Cataluña, Aragón y Castilla, a las que por medio de su órgano de expresión, el periódico Hombres Libres, ponen como modelo y ejemplo de emancipación y causa final de lucha contra la sublevación militar. Sin embargo, su visión de la revolución social es distinta a la de la UGT, que, sin embargo, en muchos pueblos, debido a que la CNT era una organización desconocida por causa del caciquismo, que impedía a palos su entrada, así como la propia incapacidad de los anarquistas en llegar con su propaganda a toda la provincia antes de la guerra, haría que en realidad nos encontremos con frecuencia a unas bases de la UGT muy parecidas e identificadas con la CNT. La organización anarcosindicalista se dará cuenta de ello muy pronto y, aunque a menudo consigue captar a dichos militantes para su causa, se centra en hacer un llamamiento a la unidad sindical CNT-UGT, debido por el momento de conflicto civil presente y por la causa de la lucha antifascista, pero sin lugar a dudas, en el fondo, como medio de aumentar su influencia en las bases de la UGT.

Como mencionamos, la visión de la revolución de los socialistas de la UGT es, sin  embargo, distinta a la de la más radicalizada CNT, que aglutina a los anarquistas. Ésta tenía un objetivo, que fue frecuentemente frustrado en Granada, de una revolución integral que en una localidad se aboliese el dinero, los alcaldes, la parroquia y todas las leyes, estableciendo un sistema asambleario por comuna, gestionado por un comité revolucionario lo más representativo posible, incluyendo todas las minorías incluso, al buscar el consenso. La UGT no tenía una visión revolucionaria de la guerra en general, y solo aceptó una revolución consistente en la gestión de los recursos y de los productos por las necesidades del Estado desestructurado, y la supremacía de los intereses bélicos de los puramente de mercado y capitalistas. En ambas partes habrá contradicciones: la UGT tiene en la provincia una mezcla de bases muy radicalizadas muy de acuerdo con los planteamientos anarcosindicalistas; y la CNT se encuentra a menudo en minoría en muchas localidades (no en todas, como veremos), por lo que debe adaptarse a los deseos de las otras fuerzas antifascistas. Asimismo, hay que tener muy en cuenta la presencia entre los obreros, muchos de ellos en la UGT, tolerados desde hace años por el caciquismo provincial[4], no bien controlados por el sindicato socialista por el carácter rural y extenso de su organización en la provincia. Tales afiliados trabajarán en favor de los patronos y empresarios afectados o no afectados por la “revolución”, algunos incluso en la Quinta Columna. Lo que no quita la importancia y el protagonismo revolucionario de muchos militantes de la UGT, como Lucas Gutiérrez y su gente, que hemos comprobado, notablemente, en este importante libro para nuestra historia de Juan Gutiérrez. De hecho, según los datos del IRA el 57% de las colectividades existentes en Granada estaban firmadas por UGT-CNT, mientras que el tercio sólo por la CNT (lo cual es de resaltar, pues la Confederación apenás llegaba al 8% de la representación en los distintos comités y se calcula que en la provincia fuera de la capital no llegasen al 30% de los obreros afiliados en la provincia[5]).

Sin embargo, debido a la presencia de dirigenes de la UGT partidarios de la re-estructuración del Gobierno tras su práctica disolución por causa del fallido golpe de Estado militar, y de estos elementos relacionados con el caciquismo local, la CNT de Granada denuncia los numerosos casos de supuestas fábricas y centros de trabajo “colectivizados”, denunciando ya desde el primer número de su vocero[6] los casos en que se cuelgan un cartel de “colectividad” mientras en su interior se mantiene el mismo régimen patronal existente antes del 17 de Julio. Anuncia que si la UGT y otras fuerzas no se comprometen con la revolución, creando un organismo provincial que coordine la economía revolucionaria, la CNT por sí sóla se bastará en crearlo y colecvitizar los lugares que considere oportuno, rompiendo las numerosas dificultades económicas que reconocía, el caciquismo histórico presente, y el régimen patronal que impedía, en su interpretación, tal obra[7]. Usan a menudo el ejemplo del Consejo de Defensa de Aragón, exigiendo en numerosas ocasiones la creación de un Consejo de Defensa de Andalucía.

Al mismo tiempo el periódico confederal percibe y denuncia los ataques y el sabotaje que se realizan contra la economía que se intenta practicar, tales como el boicot y entorpecimiento en la compra de abonos de los campesinos de Motril para la puesta en marcha de su colectividad por parte del Comité Central, dominado por la UGT[8]; un alcalde, suponemos que el de Zújar, intenta boicotear la colectividad de los campesinos de Cuevas del Campo, una comuna de la CNT y la UGT que adquiere durante la guerra cierta prosperidad[9]; en La Calahorra hay 250 fanegas de tierra controladas por la UGT que no tiene cultivada[10].

Es en Guadix y su comarca donde la CNT comienza a tomar la inciativa, y tras una gira de conferencias explicativas sobre la guerra y la labor revolucionaria, se encuentran con una población descontenta con los comités locales, normalmente controlados, supuestamente, por los caciques y firmados por la UGT, por lo visto sin el conocimiento de sus dirigentes verdaderos. La CNT logra convencerlos de derrocar tales comités y organizar nuevos que organicen colectividades afectas a la Confederación[11]. La Columna Maroto, unidad militar de milicianos granadinos, crea un Hospital Universal, y de Sangre, en Guadix[12]. El periódico Hombres Libres lanza una campaña de “¡¡Menos vino y más cultura!!” que se traduce en la creación de la “Primera Biblioteca Popular” en Guadix, sobre una antigua sala de juegos, visto por los anarquistas granadinos como centro de vicios y corrupción. La harina de Guadix es famosa y muy importante, y será colectivizada por el Comité de Artes Blancas (por estas “artes” se entiende a los harineros, panaderos... es una denominación propia de los sindicatos de ramo de la CNT, pero que cada vez veremos más frecuentes en entidades de la UGT). En el número 50 de Hombres Libres se describe con detalle la amplia colectividad agraria de Los Bernabeles en Guadix. Las tensiones entre anarquistas contra comunistas y socialistas, contrarios a la revolución, son constantes, con frecuentes ataques y afirmaciones más que dudosas de unos contra otros[13], en la segunda mitad de 1937 ya con la contrarrevolución en marcha tras las Jornadas de Mayo, parecen controlar la situación los moderados en la comarca de Guadix. Cogollos de Guadix, por su parte, tiene la particularidad que su alcalde es de la CNT, y allí sí ha triunfado la revolución, que se extiende al campo[14].

El 30 y 31 de Diciembre la CNT de Motril celebra un pleno donde reconoce la existencia de algunas colectividades, pero muchas de ellas se limitaban al cambio de un patrón por un antiguo obrero. Toman determinados acuerdos para la profundización revolucionaria y colectivista allá en las colectividades donde tenga influencia, así como confiar a las Juventudes Libertarias la creación de una escuela racionalista en la localidad.            En Motril y gran parte de la costa se procedió a un reparto pero no hubo colectivizaciones o revolución, debido al importante caciquismo y el aburguesamiento de los comunistas y los socialistas en la localidad. Las autoridades republicanas toleran y defienden a los propietarios burgueses que se mantienen fieles a la República, si bien los anarquistas dudan de esa lealtad, más interesada que sincera. Las tensiones entre las fuerzas antifascistas provocarán mutuos boicots y un entorpecimiento claro de la economía local.

En Baza, donde Juan residirá un tiempo y será testigo de la obra revolucionaria, se colectivizan numerosas industrias, donde la CNT está fuerte tanto en colectividades campesinas, como en colectividades textiles -protagonizadas por mujeres-, en el esparto, madera, como en otras[15], mientras que la UGT colectiviza la industria harinera, donde la CNT participa pero el sindicato socialista no quiere que esté en el comité[16]; la UGT lleva una incautación de la fábrica del azúcar, pero sin llegar a colectizarla[17]. Los Rodeos, pequeño pueblo de Baza, es reconocido hasta por el siempre crítico con las supuestas colectividades, el periódico Hombres Libres, como un pueblo que vive en pleno comunismo libertario[18].

Iznalloz proclamó el Comunismo Libertario, destruyó el dinero, y colectivizó casi todos los cortijos, entre ellos el de “Periate”, uno de los más ricos de toda Granada, y también los de Barcinas, Faucena, El Frage... También se colectivizó los comercios del pueblo[19]. Sin embargo posteriormente la revolución acatuccitana fue moderada desde arriba, pero la población siguió añorando aquellos meses de experiencia revolucionaria[20].

En Arenas del Rey, cerca de Alhama, y pueblo que tuvo ya ensayos colectivizadores en los años de la República, se proclama también el comunismo libertario entre la UGT y la CNT, tomando una gran cantidad de cortijos, colectivizándolos[21].

En Loja, pueblo de fuerte tradición de lucha obrera, se colectiviza todo el comercio y el campo, despojando a la importante burguesía agraria. En Zafarraya se incauta las propiedades de las personas de derechas[22]. En Píñar, donde hay presencia socialista y comunista, se colectivizan el campo, la ganadería, fábricas de harinas, el comercio, etc.[23]

En Huéscar, donde se hacen notar los comunistas y hay una importante presencia de los anarquistas en determinados sectores, se colectivizan varios cortijos, bajo la supervisión del IRA. Hay una colectividad denominada “Leningrado”, una de las pocas de los comunistas en la provincia.

Otros pueblos donde se colectiviza son Montejícar, Colomera, Guadahortuna (donde la Iglesia fue convertida en un centro de abastecimiento), Campotéjar, Darro, Diezma, Deifontes, Benalúa de las Villas, Trujillos, Cacín, Moraleda de Zafayona, Montefrío, Íllora, Albuñol, Rubite, Sorvilán, Alamedilla, Albuñán, Alcudia de Guadix, Cortés-Graena (con un activísimo grupo de anarquistas), Dólar, Ferreira, Gor, Baúl, Huélago, Jérez del Marquesado, La Peza, La Calahorra, Lugros, Marchal (con una UGT muy activa), Purullena, Pedro Martínez (con su fábrica de harina, colectivizado por el Comité de Artes Blancas de la UGT), Benamaurel, Cortés de Baza, Cúllar Baza (donde se pasó las colectividades al IRA), Freila, Zújar, Cuevas del Campo, Catril, Galera, Chimeneas...[24]

En Alhama de Granada, el pueblo de Juan Gutiérrez y su familia, la reacción del pueblo impide que la Guardia Civil, temerosa, se levante en armas, de manera que la localidad se mantiene en control de la República. En breve, procedentes de Málaga, llegan las milicias de la CNT, como la CEFA, cuya actividad en Alhama se recoge en periódicos reconocidos tales como Solidaridad Obrera y CEFA, de la pluma de Antonio Morales Guzmán, conocido anarquista natural de Málaga pero residente en Granada, uno de los “ideólogos” principales de la CNT granadina[25]. En Alhama de Granada el padre de Juan, Lucas Gutiérrez, tiene un destacado papel en las colectivizaciones donde predomina la UGT, pues en Alhama tenía más implantación las fuerzas socialistas. Se constituyó un Consejo Obrero y Campesino, se constituyeron un par de columnas, que no llegaron a operar por estar desarmadas, y se crearon también un Comité Revolucionario Central[26]. Se colectivizaron el campo, rico sobre todo en el trigo, los cereales y los olivos, así como uno de los molinos que se encontraba en los tajos. Se respetó los otros molinos que permanecieran en la propiedad de los antiguos dueños. Precisamente, el molino colectivizado superó a los otros molinos y produjo más que nunca, si bien es cierto que con 14 operarios era el más grande de estos. Se incautó la casa de uno de los burgueses huidos a la zona “nacional” como centro de abastecimiento y reparto de productos. La llegada de los militares facciosos promovió la huida de prácticamente toda la población trabajadora, frenando las colectividades existentes en Alhama. El destino de su población en los días inmediatos se encuentra en la carretera de Málaga, cuyo infierno se está dando a conocer ahora.

Conscientes de que su proyecto revolucionario en la provincia de Granada no ha alcanzado los objetivos deseados, en Enero de 1937 la CNT celebró un Congreso en Baza donde se trató especialmente sobre la revolución. Querían superar las “colectividades” donde entienden que se han introducido elementos burgueses, y hacer un modelo netamente sindical y revolucionario, más integral. Se presenta una ponencia sobre comunicar necesidades y fomentar el intercambio y su práctica simplificada, que es aprobada[27]. Se critica duramente al PC por intentar boicotear la revolución, promoviendo el individualismo entre los campesinos y que no compartan las tierras. A pesar del entusiasmo suscitado en tal Congreso, los problemas de la extensión de las colectividades persistirán, al ser en general la CNT una organización en minoría respecto a una UGT predominada por sectores moderados, PSOE, PCE y partidos republicanos. Su importancia respecto a los partidos (muy pequeños comparados a cualquier sindicato) y su protagonismo en la lucha armada en el sur hace que puedan tener la suficiente autonomía para montar algunas colectividades en la provincia, y la presencia de una UGT radicalizada en muchos pueblos les da mucho impulso en sus proyectos revolucionarios. En Abril de 1937 celebran un nuevo congreso en Baza, donde insisten en la Alianza Revolucionaria con la UGT, la unidad antifascista, y la depuración en la retaguardia, que para los anarquistas puede conllevar a un avance en sus proyectos al ver la posibilidad de quitarse de enmedio a los “boicoteadores”.

La CNT de Granada paga caro su poca preocupación en la propaganda entre los campesinos por centrarse entre los obreros industriales de la capital y la provincia. Se encuentra con un proyecto revolucionario que está centrado en el campo, precisamente uno de los sectores más descuidados por el anarcosindicalismo granadino. De tal manera, crean de una forma improvisada la Federación Regional de Campesinos de Andalucía que intenta solucionar estos defectos. La improvisación conlleva a numerosos defectos que reconoce la propia CNT[28], aunque en general consigue muchos avances. La falta de una buena organización en el campo granadino impulsará la búsqueda de la alianza con la UGT de una CNT que necesita el agro para su revolución colectivista.

Sin embargo, en general Granada será una provincia con escasa extensión revolucionaria, el propio periódico Hombres Libres así lo reconoce, y aunque pone algunos ejemplos granadinos, se extiende ampliamente en las colectividades catalanas como ejemplo a seguir por su superación económica respecto a los modelos “moderados” o capitalistas. Es necesario, sin embargo, un impulso en el estudio de las colectividades y la revolución en Andalucía, donde ni siquiera la historiografía anarquista, la más reivindicadora de estos procesos, ha trabajado satisfactoriamente al centrarse en Aragón y Cataluña, limitándose el estudio del caso andaluz a tan sólo a algunos trabajos más o menos recientes de socialistas y republicanos, meritorios pero necesitados de mayor contraste.

Francisco J. Fernández Andújar

[1] Castillo, Vicente. Recuerdos y Vivencias (Ed. 1979, Barcelona), p. 103.

[2] Ibidem. pp. 100-101.

[3] No confundir con Los Hijos de la Noche, la agrupación de la Columna Durruti, o el XIV Cuerpo de Ejército Guerrillero, que algunos autores, con títulos publicados bajo ese nombre, generan confusión y unifican las acciones en un sólo grupo cuando son actos de diversas fuerzas. No consta que Los Niños de la Noche se encuadrasen en el XIV Cuerpo tras la militarización. De hecho, uno de los fundadores de Los Niños de la Noche se encuadró en la 89 Brigada Mixta, una de las dos brigadas en las que se dividió la antigua Columna Maroto, si bien luego fue movilizado para organziar la 88.

[4] Las denuncias de este fenómeno son constantes en Hombres Libres.

[5] Gil Bracero, Rafael. Revolucionarios sin revolución, p. 283.

[6] Hombres Libres, nº1 (11 de Diciembre de 1936), p.4 (contraportada) en Incautaciones fingidas, ¡no!.

[7] Hombres Libres, nº2 (18 de Diciembre de 1936), en portada: Entendemos inaplazable la creación..., también en este mismo número la denuncia de especuladores tolerados en la retaguardia, en p. 2.

[8] Hombres Libres, nº1, p. 3. Un hecho que no debe repetirse. En la contraportada, p. 6 Motril sin pan en el que se denuncia la desaparición de sacos de azúcar y por tanto de la incapacidad de intrcambiarlo por harina, y pone a las colectividades de Adra, localidad almeriense muy cercana, como ejemplo a imitar en la economía autogestionaria. En el siguiente número, nº 3, página 2, el vocero se vanagloria por el abastecimiento de harina por la CNT de Guadix. En el número 5, p. 3, se denuncia que las fábricas de azúcar de Motril están controladas por “enemigos de los trabajadores”, caciques, empresarios, que negaron el apoyo a la República el 19 de Julio. En la misma página insinúan la presencia de un “candidato a concejal del bienio negro” en un taller colectivo de importancia.

[9] Hombres Libres, nº 6, p. 5. Cuevas del Campo, quiere ser libre.

[10] Hombres Libres, nº 9, p. 3.

[11] Hombres Libres, nº 3, p. 5. Los pueblos de la retaguardia despiertan.

[12] Idem. La obra de la Columna Maroto.

[13] Incluidas algunos de los testimonios recogidos en la obra de Gil Bracero, Revolucionarios sin revolución, en la que se pretende primero una supuesta inexistencia de la CNT en Guadix antes de la guerra, algo fácil de desmentir con datos de Congresos en la mano donde aparecen hasta un sindicato ferroviario y también uno de Oficios Varios con 700 miembros; o bien el supuesto desconocimiento de los anarquistas en trabajar la tierra para justificar el reconocido boicot de los comunistas y socialistas contra la propaganda colectivizadora de los anarquistas en la comarca. Simple descalificación para no entrar en los detalles de la defensa de la propiedad.

[14] Hombres Libres, nº 31, p. 4.

[15] Hombres Libres, nº 7, p 5. La Federación Local-Comarcal de Baza, construye y labora por la Revolución. Nº 28, p. 4, tanto en la descripción de Baza como en el propio cuadro de producción de la colectividad de los panaderos que se publica.

[16] Hombres Libres, nº 10, p.5.

[17] Gil Bracero, Rafael. Revolucionarios sin revolución, pp. 98-99.

[18] Hombres Libres, nº 11, p. 5. Un importante Congreso Confederal en Baza.

[19] Gil Bracero, Rafael. Revolucionarios sin revolución, p. 66.

[20] Hombres Libres, nº 26, p. 4.

[21] Gil Bracero, Rafael. Revolucionarios sin revolución, p. 59.

[22] Idem, p. 64.

[23] Idem, p. 68.

[24] En general hay una descripción extensa pero sin entrar en detalles y confirmaciones en la obra de Rafael Gil Bracero (alcalde socialista en Pulianas, por lo que se debe tener prevención en su libro), Revolucionarios sin revolución.

[25] Gil Bracero, Rafael. Revolucionarios sin revolución, p. 57.

[26] Idem, p. 58.

[27] Hombres Libres, nº 11, p. 5. Un importante Congreso Confederal en Baza.

[28] Informe de la Delegación Campesina en el Comité Regional, al Congreso Regional de Sindicatos Campesinos de Andalucía. En Julio de 1937, firmado por Antonio Rosado López, seguramente el autor de las memorias tituladas como Tierra y Libertad. Rosado es un campesino de Morón de la Frontera, sobresaliente por su labor organizativa, que culminará en una gran estructura campesina de la CNT, ya en la guerra, cuya secretaría asumirá, con sede en Úbeda, siendo el responsable de las colectividades confederales.

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