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El centenario de la primera huelga general en Brasil en junio-julio de 1917 y su legado para hoy en día

Apoyo MutuoSi bien la proximidad de la fecha podría sugerir una relación con la revolución de los soviets libres en Petrogrado en febrero de 1917 puesto que las condiciones de explotación eran similares, el desarrollo fue muy diferente.

Como en Rusia las condiciones laborales eran típicamente decimonónicas, como evocaba Zenón de Almeida, zapatero anarquista:

«[...] de mañana antes de que el sol ruborice el pulido horizonte, los callejones, las pocilgas infestas e inmundas despejan una multitud de trabajadores – hombres, mujeres y niños- [...] ¡desfilan rotos, andrajosos, mal dormidos y mal alimentados, con los músculos de los rostros contraídos por el dolor, por el hambre, por la miseria! […]»

Pero  existían  un  partido  socialista  y  una  incipiente  tradición  sindical  anarquista influenciada  por  las  tácticas  de  acción  directa  de  la  CGT  francesa.  Es  el  sindicalismo revolucionario que integraba a sindicalistas anarquistas, como el oficinista Pouget, (que no soportaban  la  tendencia  libertaria  antiproletaria) y a sindicalistas blanquistas (1) como el zapatero Grifuelhes y casi marxistas como el tipógrafo Allemane (que no toleraban la tutela del partido socialista francés dirigido por Guesde).

Se puede observar que estas separaciones se repitieron del lado marxista, en particular:

-en Alemania con la AUDD (2) y Otto Rühle; en la URSS, con la Oposición Obrera  y Shliapnikov)

Y también del lado anarquista, significativamente:

-Entre la FORA argentina y LA CNT de España con Abad de Santillán (3); en Francia antes con la CGT-SR y la Federación Anarquista, y luego con la(s) CNT-F y la Federación Anarquista

La huelga

A principio de junio de 1917, las casi 2.000 obreras y obreros de la fábrica textil Crespi, en São Paulo, paralizan sus actividades reivindicando aumento de salario y reducción de la jornada de trabajo.

A  fines  de  junio,  la  huelga  de  las  obreras  ya  contaba  con  el  apoyo  de  1.500 trabajadoras y trabajadores de la fábrica Ipiranga, también del textil. La huelga toca otros ramos, como de muebles y bebidas.

El movimiento huelguístico era espontáneo y sin dirección política anarquista o socialista. Los tipógrafos Edgard Leuenroth y Florentino de Carvalho publicaban el periódico anarquista A Plebe, que tuvo una fuerte influencia durante la huelga general.

En julio, la huelga seguía generalizándose por toda la ciudad de São Paulo, Río deJaneiro y otras ciudades del país, con luchas callejeras.

El 9 de julio la policía reprimió violentamente uma manifestación, asesinando a tiros a un zapatero anarquista español José Martínez, com apenas 21 años. El entierro -transformado en acto político-, provocó una fuerte represión por parte de la policía y de tropas del ejército, con algunos  batallones que se negaron a intervenir. Pero las condiciones castrenses de dureza criminal que existían en Rusia no se daba en Brasil y no hubo un alzamiento militar revolucionario generalizado.

Este episodio causó la ampliación de la huelga por el estado de São Paulo y por todo el país.

Cerca de 70.000  personas  siguieron el  movimiento.  Para defender  y  organizar la huelga se constituyó el Comité de Defensa Proletaria, compuesto de cinco anarquistas brasileños e italianos y un socialista. El Comité de Defensa Proletaria consultó a decenas de sindicatos y grupos gremiales, para luego elaborar las reivindicaciones de los huelguistas. En once puntos se pedían el rechazo de sanciones y despidos de los activistas, con la liberación de los preso; el respeto del derecho de la libertad de asociación; aumentos de salarios y la jornada de ocho horas; el cese del trabajo nocturno para las mujeres y los menores de 18 años y el fin de la contratación de menores de 14 años.

Después de arduas negociaciones con la patronal y el Gobierno se conquistaron el 16 de julio de 1917 un aumento del 20%, el derecho de asociación y la ausencia de sanciones contra los huelguistas.

Obviamente, la democracia burguesa capitalista no cumplió con gran parte de lo que firmó.  Edgard  Leuenroth  fue  preso  como  “autor  psíquico-intelectual”  de  la  huelga. Permaneció seis meses encarcelado hasta el juicio y gracias a buenos abogados socialistas fue absuelto en marzo de 1918.

Algunas enseñanzas

«Agência de Notícias Anarquistas: ¿Fue la huelga general de 1917 un movimiento provocado por los anarquistas?  [17.06.2017]  https://ielibertarios.wordpress.com/

Alexandre Samis [miembro del Instituto de Estudos Libertários]

La huelga general de 1917, en São Paulo, para mí, fue un movimiento cuyo protagonismo  operario  es  indudable.  Las  peticiones  como  la reducción  de la jornada de trabajo, reajustes salariales, derecho de asociación y control de la carestía eran típicamente sindicales, de resistencia. Los anarquistas, por lo demás, también obreros, eran quizás la fuerza política más claramente organizada. No hay duda de que la huelga se inserta en la estrategia general del sindicalismo revolucionario, que inspiró los congresos obreros de 1906 y 1913, en los que se destacaron también los obreros anarquistas.

Por otra parte, decir que la huelga fue anarquista sería despreciar un dato importante de la realidad, ya que los anarquistas no eran mayoría numérica. Es posible afirmar, sin descuidar o subestimar el papel de las minorías activas de libertarios en el proceso, que el evento fue una articulación entre sindicatos de resistencia y las formas organizativas anarquistas. Sin subordinación de una parte a otra, lo que ocurrió fue la mutua potenciación, la reciproca colaboración entre esferas complementarias. Tal vez el efecto más objetivo de ello haya sido la formación del Comité de Defensa Proletaria.

Pero la huelga general de 1917 quedó lejos de materializar el proyecto más radical de huelga general revolucionaria, del tipo predicado por el sindicalismo revolucionario europeo. Aunque bastante fuerte, no fue capaz de desencadenar un proceso irreversible de expropiación de fábricas y talleres, menos aún por debajo del Estado. Ella fue un movimiento ante todo reivindicativo, lo que no es poca cosa a juzgar por lo que se había visto hasta entonces en Brasil. Pienso que ella debe ser comprendida más por su extensión, organización y resultados posibles, que por la promesa de lo que se convenía entender por huelga general en aquella época entre los anarquistas.

¿Qué puede enseñar para hoy por hoy la huelga general de 1917?

Samis La memoria de una huelga general debe inspirar nuevas luchas. Sin ese componente ella es simple nostalgia, suscita sólo añoranza y justifica la melancolía. De esta forma, la huelga de 1917 es sobre todo importante por lo que fue capaz de producir en su tiempo, con las fuerzas que consiguió reunir y la organización que logró construir. Es un movimiento único porque se auto instituyó, se inventó, fue más allá de los anteriores en varios aspectos. En mi opinión, su principal "lección" es que todo el movimiento debe entenderse único en sus potencialidades y capaz de engendrar un nuevo. [...]

La novedad es siempre el mejor elemento de sorpresa contra las estrategias de desmovilización de gobiernos y patrones. La repetición es el corolario de la falta de imaginación, ella coloca sobre los hombros de aquellos que realizaron en el pasado las responsabilidades del presente. En ese sentido la huelga general debe ser siempre proyecto y no un modelo. [...]

Actualmente,  ¿ve  posible  la  construcción  de  un  sindicalismo  libertario  vigoroso separado de las centrales sindicales “pele gas  [sobornadas por el Goberno]”?

Samis Más que posibilidad, es una necesidad. Razones para la elaboración de un proyecto colectivo, autónomo y horizontal no faltan. Es más que evidente el acelerado grado de burocratización de sindicatos y centrales. En cierta medida, los organismos sindicales, después de haber sido sistemáticamente estructurados por los partidos políticos, formaron con ellos un bloque burocrático. Se unieron en la miseria política.

La  lucha  contra  tal  fenómeno  debe  pasar  por  la  sistemática  potenciación  de organismos de base, su diseminación y fortalecimiento. Debe retomar la idea de sindicatos libres de la herencia y tutela partidarias. Es necesario iniciar el trabajo en las instancias locales, en el "suelo de la fábrica", en la acción cotidiana y determinada de la delegación y no de la representación. Buscar, por el compromiso, la entrega de los trabajadores a sus propias causas. Ir más allá de las formalidades y crear una verdadera cultura política de participación.

Cualquier cosa consistente sólo puede venir de eso. Pensar en una central sindical revolucionaria antes de eso, es mistificación y charlatanismo. La nueva central debe ser el efecto  de  una  renovación  desde  abajo  y  no  su  causante.  Invertir  esa  polaridad  es  sólo fortalecer las vociferantes sectas demagógicas y preparar el terreno para que la burocracia regrese con otra fisonomía, tan dañosa como alienante.

Pienso que ese trabajo no debe realizarse sólo en los ambientes sindicales, estimo incluso que, actuando solos, los sindicatos son incapaces de emprenderlo. Creo que, sin una alianza consistente con los movimientos populares, poco se avanzará en el sentido aquí propuesto. El sindicalismo perdió mucho en ese largo proceso histórico.  Sin sus aliados populares difícilmente conseguirá recobrar su memoria de luchas, sin ellos es posible que continúe transformando memoria en nostalgia.»

Fuente: http://www.fondation-besnard.org/spip.php?article3028

Tags: aniversariohistoriahuelgaBrasil1917legado
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