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La jornada sueca de seis horas: una demanda histórica del anarcosindicalismo

Desde hace un tiempo circula la celebrada noticia de que en Suecia se adoptó la jornada laboral de seis horas. Así, el pueblo productor de aquella región, concretamente en Gotemburgo, experimentó disponer de más tiempo para tareas domésticas, ocio y descanso. Matthias Larsson, de 33 años, aseguró a NY Times que gracias a la jornada de seis horas "puede pasar más tiempo con sus hijos, cocinar, limpiar e ir a hacer las compras". Erika Hellstrom (34 años), quien después de años de cumplir jornadas interminables comenzó a trabajar en una de las empresas suecas que está experimentando turnos de seis horas al día, declaró a la BBC:

"Para mí es absolutamente fantástico, tengo más tiempo libre para hacer deporte, salir al aire libre mientras todavía es de día o para hacer trabajos en mi jardín"

La iniciativa ha sido acogida como un gran avance, digna de estudiar e imitar. La demanda no es nueva, sin embargo.Los y las anarcosindicalistas hace largas décadas vienen levantando tal consigna. El apartado de disminución de la jornada de trabajo, del III Congreso de la organización anarcosindicalista de la región ibérica, C.N.T., celebrado en Madrid del 11 al 16 de junio de 1931, sostenía:

«Los perfeccionamientos técnicos, al intensificar la producción, permiten el mismo rendimiento con una jornada menor. No existe ninguna posibilidad técnica ni económica que impida la implantación de la jornada de seis horas. Mientras nosotros preparamos la revolución, no podemos tolerar que el capitalista español obtenga beneficios exagerados haciendo un mínimo de inversiones y estrujando en cambio, el esfuerzo del trabajador.

Antes de tolerar ese criminal egoísmo, exigiríamos, no la jornada de seis horas, sino la de cuatro, si fuese necesario; y si para ello los beneficios del patrono bajan del 30 al 15%, tanto mejor, puesto que así sería facilitada la expropiación definitiva» (1)

Dos años antes, la demanda era acordada en el congreso constituyente de la organización anarcosindicalista latinoamericana, ACAT, Asociación Continental Americana de Trabajadores. Reunión internacional conmemorada en Buenos Aires, Argentina, en 1929. Así quedó consignado en el documento confederal:

«Después de un largo debate, el Congreso Continental Americano resuelve hacer suya la resolución sobre las seis horas adoptada en el tercer congreso de la A.I.T. celebrado en Lieja». (2) 

La finalidad principal de la jornada de seis horas — nos explica Ángel Cappelletti— era la de encontrar un remedio parcial a la desocupación obrera provocada por la crisis económica. 

Vemos así como demandas históricas erigidas desde el anarquismo han sido paulatinamente recogidas, con sus ventajas y defectos, en el comportamiento social y por los marcos institucionales pertinentes. La influencia en las sociedades de las ideas anarquistas es algo constante en la historia de la humanidad. Anarquistas fueron quienes en el Chicago de 1886 levantaron el movimiento por las ocho horas. Anarquistas fueron quienes en la región chilena fundaron la FECH, organización universitaria que por momentos marca la pauta en las discusiones del país. Anarquistas fueron quienes ejercieron tempranamente el nudismo en España como una práctica de liberación y en rechazo a «un sistema de valores obsoleto e hipócrita». Anarquistas fueron también quienes a principio de siglo pasado proclamaron la escuela libre de Francisco Ferrer i Guardia, sin premios ni castigos, sin exámenes ni discriminación por la casualidad del sexo al nacer.

En el siguiente vídeo, Federica Montseny, explica otros ejemplos de ideas anarquistas de “uso común” en la sociedad:

 

1- III Congreso de la CNT 

2- Acuerdos y resoluciones del congreso constituyente de la ACAT – AIT (1929)

N&A

Fuente: http://noticiasyanarquia.blogspot.com.es/2016/09/la-jornada-sueca-de-seis-horas-una.html

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