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[Grecia] Las últimas elecciones y la oportunidad perdida

Las elecciones generales del 20 de septiembre de 2015 han tenido unas ciertas particularidades en comparación con las anteriores. Vamos a referirnos brevemente a ellas en concreto, sin extendernos al papel del proceso electoral en general, a la posición que han de tener en general los que se oponen a este proceso, o a sus propuestas a la sociedad. Asimismo, nos referiremos a la oportunidad perdida de las fuerzas políticas libertarias y anticapitalistas que proponen la organización social horizontal.

Fueron las primeras elecciones celebradas después de un mandato de unos siete meses de un gobierno parcialmente izquierdista. Antes de las elecciones de enero de 2015 una buena parte de los súbditos tenía la esperanza de que un gobierno izquierdista-socialdemócrata siguiera otra política dentro del ámbito neoliberal. Tenía la ilusión falsa de que este gobierno podría mejorar la situación social y política en el país, una situación que está determinada por la Banca y el Capital transnacional. En fin, tenía la ilusión falsa de que la delegación de su vida a unos “políticos no corruptos” cambiaría, aunque fuera ligeramente, esta situación lúgubre.

En las sucesivas elecciones de 2012 había prevalecido entre los votantes el dilema “sumisión a través de los memorandos o quiebra”. Muchísimos fueron los que no picaron el cebo. El porcentaje de la abstención llegó al 35% en las elecciones de mayo de 2012 y al 37,53% en las de junio de 2012, en un país en el que el voto, en teoría, es obligatorio. En las elecciones de septiembre de 2015 el porcentaje de la abstención ha sido notablemente más alto. Llegó al porcentaje-récord del 45%.

Estas son las primeras elecciones celebradas después de la desilusión de la falacia socialdemócrata del “otro mundo posible”, alcanzado con procesos pacíficos, dentro del capitalismo y sobre todo en un ámbito de globalización neoliberal. Al mismo tiempo, son las primeras elecciones en las que la gran mayoría de las fuerzas políticas partidarias del parlamentarismo están de acuerdo, directa o indirectamente, en que el único camino para los oprimidos, los explotados, los de abajo, es el de los memorandos impuestos por la Unión Europea, el Fondo Monetario Internacional y el Banco Central Europeo. Son las primeras elecciones en las que, después de la imposición del tercer memorándum por el neoliberalismo europeo, se ha puesto de manifiesto que los partidos políticos son unos siervos de sus amos, que difieren sólo en el modo de que se tiene que realizarse la ejecución (ellos dicen gestión) de los dictados de los amos políticos y económicos del país. En muchas ocasiones ni siquiera en estos, dado que esta diferenciación se manifiesta tan sólo a nivel verbal.

Por primera vez la gran mayoría de los partidos políticos no ha dejado de andar hablando de la necesidad de la colaboración entre ellos. Esto no es debido sólo al hecho de que a pesar de que la ley electoral da un regalo de cincuenta escaños al primer partido, es bastante difícil que un solo partido consiga mayoría absoluta parlamentaria (si fuera posible, a lo mejor no estarían tan obsesionados con la colaboración…). Es debido primeramente al hecho de que el parlamentarismo está agotando sus reservas y está jugando una de sus últimas cartas: La de la colaboración interclasista. La carta que se está echando a la mesa es concordante con la propaganda apolítica que ha sido intensificada durante el último tiempo sobre “el carácter nacional de los problemas que afronta el país”.

Frente a esta situación, las fuerzas políticas que están en contra de la delegación y la organización vertical de la sociedad no han aprovechado la gran oportunidad que les ha ofrecido la crisis del sistema político. La coyuntura actual es un desafío para estas fuerzas, dado que es la primera vez que los pilares del sistema político se ponen en duda tan abiertamente. Sobre todo, es la primera vez que se pone en evidencia tan abiertamente la representación de la Democracia burguesa es una estafa y que cualquiera que sea el resultado de las elecciones, los poderosos determinarán la vida de los de abajo. No obstante, con excepciones que confirman la regla, estas fuerzas no han analizado las características de dicha crisis para sacar conclusiones útiles para su discurso y su lucha en general. Tampoco han elaborado unas propuestas convincentes o al menos dignas de ser estudiadas. La mayoría de ellas se ha consumido en lemas genéricos de oposición a las elecciones o a los memorandos, acompañados por nociones igual de genéricas y altisonantes.

Fuente: http://verba-volant.info/es/las-ultimas-elecciones-y-la-oportunidad-perdida/ 
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Comentarios (1)

  • Estos de Verba Volant cada día se les nota más el tufillo de querer adherirse a aquellos que propugnan que el anarquismo sea el ala izquierda de la socialdemocracia. Que ganas tienen de convertirse en lidercillos de masas con banderas negras e limuninarnos con sus estrategias y sus programas.

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