Tu cuenta

Iniciar sesión Registro

Login

Usuario
Password *
Recordarme

Crear una cuenta

Los campos marcados con un asterisco (*) son obligatorios.
Nombre
Usuario
Password *
Verificar password *
Email *
Verificar email *
Captcha *
Reload Captcha

Buscar

Redes y RSS

Facebook Twitter

 RSS

Suscripción e-mail

Recibe el Boletín Diario del Portal

E-mail:

Traducir

Política de cookies

Esta web utiliza cookies propias y de terceros para mejorar la navegación de sus usuarios y obtener información estadística. Saber más

Acepto

Cáncer profesional: Bruselas cómplice de la industria

Traducción al español del articulo de Stephane Horel “Occupational Cancer: Brussels accomplice of industry”, publicado originalmente el 24 de febrero de 2017 en francés en el periódico Le Monde. Reproducido en el Portal Libertario OACA con el permiso de la autora. Primera parte de una serie de dos artículos. Acceso al segundo artículo.

Trabaja hasta que mueras. Cada año en Europa, 100.000 personas mueren por la exposición a productos tóxicos que les han causado cáncer mientras estaban trabajando. Se trata de cáncer de pulmon, senos, vejiga, próstata, laringe, linfático, etc... 100.000 casos de cáncer profesional tan bien documentados que se dice que son "prevenibles"

Para minimizar los riesgos, o incluso eliminarlos por completo, los empleadores están obligados a adaptar las condiciones de trabajo de sus empleados al estándar denominado "valores límite de exposición". Para que esto sea efectivo, estas normas, sustancia por sustancia, deben proporcionar protección suficiente. Pero, ¿quién decide los valores límite?

En la Unión Europea (UE), los valores límite se derivan de las recomendaciones de un comité oficial bastante desconocido, el Comité Científico sobre Límites de Exposición Ocupacional (SCOEL). Sin embargo, la mayoría de sus expertos (15 de 22) están vinculados a sectores industriales que están directamente afectados por las sustancias que someten a evaluación.

Tres de ellos, en concreto, son directamente empleados de BASF (productos químicos) y Shell (petróleo y gas). Aún más importante, la investigación de Le Monde muestra que la Comisión Europea era perfectamente consciente de estos vínculos cuando los expertos de SCOEL fueron elegidos para salvaguardar la seguridad física de varios millones de trabajadores.

Los trabajadores tienen la ilusión de estar protegidos

Este tema está en el centro de atención porque la UE ha comenzado a revisar su directiva sobre la protección de los trabajadores contra los riesgos relacionados con la exposición a agentes cancerígenos o mutagénicos en el trabajo. El Parlamento Europeo examinará sus propuestas el martes 28 de febrero. Se trata de alrededor de quince sustancias, incluyendo cloruro de vinilo, cromo hexavalente, diferentes tipos de fibras minerales (aislantes que han reemplazado el asbesto, pero son igualmente sospechosos), polvo de madera, etc... No menos de 20 millones de personas están expuestas a ellos.

Pero los límites de exposición propuestos por la Comisión son "demasiado altos", dice Laurent Vogel, abogado e investigador del Instituto Sindical Europeo (ETUI), un centro de investigación y formación dirigido por la Confederación Europea de Sindicatos de Trabajadores. Por ejemplo, el valor propuesto para el cromo hexavalente es 25 veces mayor que el aplicado en Francia. Más de un millón de trabajadores europeos están expuestos a esta sustancia, que causa cáncer de pulmón.

"Valores límite muy altos conducen a desastres", dice Vogel. "Los trabajadores tienen la ilusión de estar protegidos. Sin embargo, en la práctica, esos valores límite están dando a los empleadores una licencia para matar".

Estos valores límite se derivan de las recomendaciones formuladas por el SCOEL, el Comité Europeo de Expertos. El SCOEL está compuesto por veinte miembros y dos "miembros invitados". La Comisión no emplea a ninguno de los expertos a tiempo completo: no son funcionarios de la UE, sino que trabajan principalmente como profesores universitarios, investigadores dentro de instituciones, etc. en Berlín, Edimburgo (Escocia) o Utrecht (Países Bajos) y, varias veces al año, asisten a las reuniones del SCOEL convocadas por la Comisión.

Selección deliberada de expertos relacionados con la industria

La Comisión eligió a cada experto para un mandato de tres años, basándose en "sus probados conocimientos científicos y experiencia", tal como lo exigen los textos jurídicos europeos. Pero, cuando presentaron sus solicitudes, los miembros tenían que llenar formularios de "declaraciones de interés". Se les pidió que reportaran cualquier actividad que pudiera ponerlos en una situación de conflicto de interés. Esto significa informar de cualquier participación, durante los últimos cinco años, en organismos "con interés en el ámbito de actividad" del SCOEL, que abarca casi todos los sectores industriales de Europa.

Dado que las declaraciones de interés son documentos públicos, Le Monde tuvo la oportunidad de revisar la información de la que disponía la Comisión al hacer su selección y constató que había seleccionado deliberadamente a 15 expertos que colaboraban más o menos con la industria. Productos químicos, metales, fibras minerales e incluso la industria automovilística: la mayoría de los sectores "representados" en el SCOEL participan también en actividades de lobby destinadas a influir en sus futuras obligaciones en la directiva sobre la protección de los trabajadores. Para los fabricantes, tener que cumplir con valores límite estrictos representa un coste.

Obviamente, la Comisión no podía ignorar el hecho de que Robert Landsiedel y Edgar Leibold estuvieran empleados por la empresa alemana BASF y Peter Boogaard por Shell. El líder mundial en productos químicos y el gigante del petróleo deben aplicar valores límite que se basan en las recomendaciones del SCOEL.

"Soy muy consciente del potencial (percibido) conflicto de interés y estoy profesionalmente muy capacitado para hacer la apropiada disociación", escribió Peter Boogaard en un correo electrónico a Le Monde .

Los clientes de Sebastian Hoffmann, propietario de una consultoría en toxicología, son fabricantes de productos químicos: también deben aplicar estándares de exposición. No obstante, la Comisión consideró que, en lo que respecta a los conflictos de interés, el Sr. Hoffmann no tenía "ninguno". Esta misma palabra aparece frente a varios nombres en la tabla de evaluación de la Comisión de los miembros de la SCOEL, en flagrante contradicción con sus declaraciones de interés.

Omisiones frecuentes

También es el caso de Hermann Bolt y Helmut Greim, que obtuvieron el mismo "ninguno" en la evaluación sobre sus posibles conflictos de interés. Retirados durante muchos años de sus respectivas actividades académicas, miembros de la SCOEL desde su creación hace más de dos décadas, los toxicólogos alemanes son ahora los "miembros invitados" del Comité, que están presentes en casi todas las reuniones. Sin embargo, el Sr. Bolt ha informado de ser miembro de la Junta Asesora de Investigación de EUGT, una organización al servicio de la industria automotriz y encabezada por BMW, Daimler y Volkswagen. El Sr. Greim preside la misma Junta Asesora.

Experto de larga permanencia en varios comités científicos europeos, el Sr. Greim se ha distinguido en los últimos años por abogar por una regulación minimalista de los disruptores endocrinos, productos químicos que interactúan con el sistema hormonal. Si bien el Sr. Greim ha indicado que era consultor y asesor de algunos fabricantes de productos químicos y fibras minerales, no mencionó algunas colaboraciones documentadas en detalle en los últimos meses por varios medios de comunicación europeos, entre ellos Le Monde.

Entre otras cosas, el Sr. Greim es miembro de un grupo de expertos creado por Monsanto para defender el glifosato, el ingrediente activo de Roundup, el conocido herbicida de la firma, sospechoso de ser cancerígeno. También es consultor de BASF.

La sección prevista para los "familiares inmediatos" se ha dejado en blanco en su declaración de intereses, aunque su esposa, Heidrun Greim, fue segunda Directora Ejecutiva de una empresa de consultoría toxicológica hasta 2016. Tales omisiones no son raras: 5 expertos no han informado de alguna de sus colaboraciones. Por ejemplo, el presidente de SCOEL, Leonard Levy, declaró ser un consultor para la industria del metal, pero omitió un trabajo de consultoría que trabajó con Greim en 2015 para la industria de las fibras minerales.

Vergonzoso

"Siempre que la industria me ha pedido consejo, lo he hecho como un experto independiente y la industria sabe muy bien que no puede influir en mis evaluaciones", dijo Greim. De todos los expertos mencionados, sólo el Sr. Boogaard y el Sr. Greim han respondido a las preguntas de Le Monde.

Los expertos son libres de colaborar con quien lo consideren oportuno, pero la Comisión, en cumplimiento de los textos legales europeos, debe garantizar que las recomendaciones de la SCOEL se basen “en los principios éticos de excelencia, independencia, imparcialidad y transparencia”, escribía un portavoz de la Comisión Europea a Le Monde. Se han puesto en marcha “medidas de mitigación para evitar conflictos de interés”. “Así que los miembros que tienen un vínculo con una determinada rama de la industria no pueden participar en las discusiones sobre determinadas sustancias específicas".

"Es una vergüenza!", comentó la socióloga Annie Thébaud-Mony, científica emérita del Instituto Nacional de Salud e Investigación Médica (Inserm) y figura destacada en salud ocupacional en Francia.

"Me resulta difícil entender que la Comisión Europea, que debe trabajar por el bien mayor, no busque un asesoramiento efectivo que sea independiente de todos los vínculos con la industria".

Conflictos de interés

Para terminar, dos casos concretos. Los expertos Ivonne Rietjens y Angelo Moretto tuvieron que renunciar a los paneles científicos de otro organismo oficial, la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), precisamente por sus conflictos de interés. Un artículo de la prensa especializada había revelado que la Sra. Rietjens había sido remunerada con algo más de 50.000 € en 2014 por su asistencia regular al Consejo de Supervisión de Royal Wessanen, una empresa de alimentos en los Países Bajos.

En cuanto al Sr. Moretto, había dejado el panel de la EFSA sobre plaguicidas después de que uno de los dos únicos procedimientos de "violación de confianza" en la historia de la agencia se inició contra él en 2011. No había declarado poseer el 17% de las acciones de una consultora toxicológica que cofundó, Melete. Seguía teniendo el 10% cuando fue nombrado al SCOEL en mayo de 2015, sin embargo, la Comisión no consideró que esto fuera un problema.

La mitad de las 16 colaboraciones que el Sr. Moretto declaró se refieren a las opiniones como experto en el contexto de casos judiciales. En otras palabras, los fabricantes han recurrido a los servicios del Sr. Moretto para defenderse en casos legales presentados por los empleados -o más frecuentemente por sus familiares después de su muerte- reclamando una indemnización por enfermedades relacionadas con el amianto, el benceno, el cobalto, el cromo y más generalmente exposiciones a productos petroquímicos.

"Es esencial contar con expertos que tengan un verdadero conocimiento en el campo", dijo el portavoz de la Comisión, justificando la importancia de confiar las normas europeas de protección contra el cáncer profesional a expertos que ayudan a las mismas empresas que producen estos productos químicos cancerígenos en la primer lugar.

Stephane Horel

http://www.stephanehorel.fr/

Submit to DeliciousSubmit to FacebookSubmit to Google PlusSubmit to StumbleuponSubmit to TechnoratiSubmit to TwitterSubmit to LinkedIn
1 1 1 1 1 1 1 1 1 1 Rating 5.00 (1 Vote)

Comentarios

  • No se han encontrado comentarios
Añadir comentarios