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Disruptores endocrinos: la fabricación de una mentira

Los disruptores endocrinos “pueden considerarse como cualquier otro producto químico de interés para la salud humana y el medio ambiente”. Sobre esta simple frase, que aparece en las conclusiones de un dictamen de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA ) del año 2013, descansa el plan de Bruselas para regular los disruptores endocrinos (EDCs), sustancias ubicuas capaces de interferir en el sistema endocrino, incluso a dosis bajas.

La propuesta, que próximamente será objeto de votación por parte de los Estados Miembros, no sólo ha unido a Francia, Dinamarca y Suecia en su contra, sino también a muchas ONGs, que consideran que no protege la salud pública ni el medio ambiente.

La comunidad de expertos encarnada en la Sociedad de Endocrinología -una sociedad que reúne a unos 18.000 investigadores y clínicos especializados en el sistema hormonal- también lucha en contra de la propuesta. Esta oposición es sorprendente, dado que la Comisión Europea (CE) insiste que se basa en datos científicos, bajo el asesoramiento científico de la EFSA.

La explicación de esta disparidad se encuentra en una serie de documentos internos de la administración Europea obtenidos por el diario Le Monde, que muestran sin ambigüedad que la frase clave sobre la que se ha construido la proposición de la CE ya estaba redactada antes de que hubiera comenzado el asesoramiento científico.

CONCLUSIONES REDACTADAS DE ANTEMANO

En diciembre de 2012 la EFSA estaba ya presentando sus “conclusiones-recomendaciones” en un e-mail enviado a los expertos que había reunido para llevar a cabo la tarea. En el decía: “Los EDCs y sus efectos adversos deben ser tratados como cualquier otro producto químico de interés para la salud humana y el medio ambiente”. La frase clave ya estaba ahí. Sin embargo, la primera reunión para establecer el plan de trabajo se celebró sólo unos días antes. A finales de marzo de 2013, tres meses después, la frase figuraba en las conclusiones del dictamen publicado por la Agencia.

Por supuesto, las conclusiones fueron escritas de antemano, si no en el papel, sí en la cabeza de algunos de los participantes”, dijo a Le Monde una fuente cercana al caso. La CE no ha respondido a nuestras preguntas y la EFSA reaccionó asegurando que había cumplido adecuadamente su mandato. “El Comité Científico ha hecho un balance de los diferentes puntos de vista de varios expertos y foros”, dijo la EFSA cuando fue interrogada.

La frase de la EFSA, inocente para los no iniciados, tiene un peso considerable. Porque si los EDCs fueran de hecho sustancias como cualquier otra no habría necesidad de llevar a cabo una estricta regulación.

La industria de los pesticidas, la más afectada por este asunto, ha entendido claramente el problema. Sus principales lobbies -European Crop Protection Association (ECPA), CropLife International y CropLife America- y los grupos agroquímicos alemanes BASF y Bayer repiten hasta la saciedad la frase de la EFSA en sus argumentos y en la correspondencia con la instituciones Europeas, como ha podido comprobar Le Monde.

De hecho, esta famosa frase es de capital importancia para la regulación en Europa de los productos fitosanitarios. En el año 2009 el Parlamento Europeo votó unas nuevas normas de regulación de pesticidas. En base a esta legislación, los pesticidas identificados a priori como EDC no tendrían autorización para su entrada o permanencia en el mercado, excepto cuando la exposición se considere insignificante.

A esta disposición sólo le falta una cosa si quiere ser aplicada: la adopción de unos criterios científicos para definir los EDCs, es decir, lo que Bruselas propone ahora. Pero ya que los EDCs serían sustancias como cualquier otra, como afirma la EFSA, surge la pregunta: ¿por qué prohibirlos a priori?

VIOLACION GRAVE DE LA PROTECCION DE LA SALUD

La CE ha modificado el texto. Ahora bastaría con evaluar el riesgo que presentan en base a casos individuales, en caso de surgir problemas después de su comercialización -y, por tanto, a posteriori- ¿Se ha hecho este cambio a costa del espíritu de la regulación de 2009?

Esta enmienda abriría un agujero importante en la protección de la salud y el medio ambiente, dice EDC-Free Europe. Esta ONG acusa a la CE de querer distorsionar el sentido de la legislación europea.

Este reproche es al menos desafortunado, ya que llega en un momento en el que la CE esta en estado de ilegalidad en este asunto. El Tribunal Europeo de Justicia condenó a la CE en diciembre de 2015 por violar las leyes de la UE: a la CE se le requirió establecer los criterios para identificar los EDCs antes de finales de 2013.

Pero sobre todo, esta modificación de la regulación de 2009 plantea un problema democrático: es como si los funcionarios hubiesen tomado la iniciativa de redactar un decreto que nada tiene que ver con las intenciones de los representantes electos. El Parlamento Europeo también mantiene la misma opinión. En una copia de una carta a la que ha tenido acceso Le Monde, con fecha del 15 de septiembre, el Presidente del Comité de Medio Ambiente del Parlamento se dirigió al Comisario de Salud, Vitenis Andriukaitis, responsable del expediente, diciendo que el proyecto “excede las competencias de la CE” al modificar “elementos esenciales” de la ley. Del mismo modo, en su nota del 10 de octubre, Francia, Dinamarca y Suecia, vienen a decir lo mismo, juzgando que la CE no tiene derecho a cambiar una decisión política de la cámara legislativa”.

Sin embargo, la CE permanece impertérrita a pesar de la lluvia de críticas. Asegura que ha cumplido con las condiciones que la autorizaban a actualizar el reglamento: tener en cuenta los nuevos “conocimientos científicos”, es decir, la famosa frase de la EFSA. Sobre esta frase también descansa su justificación.

Pero, ¿por qué habría redactado la EFSA unas conclusiones por adelantado en contra del consenso científico? Un documento interno de la CE obtenido por Le Monde arroja algo de luz sobre la intenciones de la Dirección General de Salud y Seguridad Alimentaria (DG Salud), que ahora es responsable de esta cuestión en la CE.

Un informe de una reunión resuelve la pregunta: desde septiembre de 2012, la DG Salud tiene la intención de no considerar la voluntad de los representantes electos del Parlamento Europeo. La DG Salud dijo entonces que “no se oponía a la idea de volver atrás y regular en base a la evaluación del riesgo” y estaba “dispuesta a cambiar completamente” la parte del reglamento en cuestión.

El mismo documento establece además que la DG Salud tendría que “hablar con la EFSA para ensayar y acelerar la preparaciónde su opinión. Llegados a este punto, la opinión de la EFSA no existía… la EFSA tan solo había sido solicitada para crear un grupo de trabajo sobre los EDCs.

UN MENSAJE "MORTIFICADO"

Las condiciones especiales en las que operaba este grupo de trabajo pueden apreciarse en los e-mails intercambiados entre expertos y responsables de la EFSA. Un mes antes de la publicación del informe de la EFSA, la Organización Mundial de la Salud (WHO) y el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (UNEP), publicaron un informe conjunto sobre los EDCs.

Un mortificado experto de la EFSA envió este mensaje a todo el grupo: “Es casi vergonzoso comparar el actual borrador del Informe con el Informe de la WHO-UNEPcuando ellos concluyen que la evaluación tradicional de riesgos de los productos químicos no es apta para el propósito de evaluar (los EDCs), nosotros llegamos exactamente a la conclusión opuesta”.

Este científico consideró que las conclusiones deberían ser cambiadas radicalmente. El responsable de la EFSA que supervisaba la labor del grupo de expertos estuvo de acuerdo. “Las conclusiones actuales, en las que explicamos que los EDCs deberían ser considerados como el resto de la mayoría de productos químicos, nos aíslan del resto del mundo y pueden ser difíciles de defender”, escribe. Sin embargo, cuando son publicadas las conclusiones de la EFSA el 20 de marzo de 2013, seguía apareciendo la frasecita, imperturbable.

Este debería ser un procedimiento basado en la ciencia -la formulación de políticas basada en la evidencia”, dice Axel Singhofen, asesor de la Alianza Libre de los Verdes Europeos en el Parlamento Europeo, “pero lo que podemos ver aquí es la fabricación de evidencias basada en ciertas políticas”.

 

Traducción al español del artículo de Stéphane Horel Perturbateurs endocriniens : la fabrique d’un mensonge, publicado por Le Monde el 29 de Noviembre de 2016 y traducido al ingles por Health & Environment Alliance (HEAL). Es la primera parte de una serie de tres artículos.La sgunda parte AQUI

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