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Perder la iniciativa en la cuestión energética

 

Nuestro sistema económico y financiero no es sólo una actividad. Es una herramienta que hemos desarrollado que refleja nuestros objetivos y valores. La gente no se preocupa por el futuro, sino sólo por los problemas actuales. Esta es la razón por la que tenemos una crisis de deuda tan grave. La deuda es lo opuesto a eso, a preocuparse por el futuro. Cualquier persona que se endeuda está diciendo: no me importa lo que suceda. Y cuando a mucha gente no le preocupa el futuro, están creando un sistema económico y financiero que destruye el futuro. Se puede ajustar el sistema tantas veces como se quiera. Mientras no cambien los valores de la gente seguirá igual.

Dennis Meadows [1]

Hay una ideología real e inconsciente que unifica a todos y que es la ideología del consumo. Uno toma una posición ideológica fascista, otro adopta una posición ideológica antifascista, pero ambos, antes de sus ideologías, tienen un terreno común que es la ideología del consumismo. El consumismo es lo que considero el verdadero y nuevo fascismo […] El fascismo basaba su poder en la iglesia y en el ejército, que no son nada comparados con la televisión.

Pier Paolo Pasolini

La mayor parte del (muy minoritario) movimiento ecologista/ ambientalista no es anticapitalista. La mayor parte del (muy minoritario) movimiento anticapitalista no es ecologista. A unos les falta comprensión de lo que es la acumulación de capital, y cómo condiciona casi todo. A otros les falta comprensión de lo que es el cenit del petróleo, el calentamiento climático y la Sexta Gran Extinción, y cómo condicionan casi todo. En la intersección de esas dos pequeñas minorías tenemos un minúsculo grupo de ecologistas anticapitalistas (que deberían ser también feministas y animalistas) con una comprensión más o menos adecuada de dónde estamos en realidad, de en qué mundo vivimos de verdad. Los llamamos, para abreviar, ecosocialistas. Somos cuatro gatos. Entre la realidad y la anestesia prefiero la anestesia, sigue diciendo la mayoría.

Jorge Riechmann [2]

En Propuestas por una orientación al Decrecimiento, introducía "Algunas medidas públicas de mínimos para una estrategia facilitadora de la adaptación social pospetróleo" (Anexo II de "La izquierda ante el colapso de la civilización industrial" (1ª ed. Año 2016 – La Oveja Roja) de Manuel Casal Lodeiro),propuestas intrínsecamente valiosas, frecuentemente consideradas en las primeras fases de los programas electorales participativos y convenientemente olvidadas tras la intervención de los aparatos, que carecen, por error u omisión, de estrategias adecuadas de comunicación en estas materias, para incurrir en el cortoplacismo electoral, el discurso bipolar y el positivismo facilón.

No es simpático ni popular tratar la cuestión energética, por más que se trate de exponer la información de la forma más objetiva y desapasionada posible, pero, ¿qué ocurre si un banco como HSBC (sexto mayor banco mundial con activos por valor de 2.67 billones $) emite una nota de investigación para sus clientes en la que empieza a manejar conceptos, por supuesto no sin sesgos, como “cénit de petróleo”, “cénit de demanda” o“tasas de retorno energético” [3]?. Probablemente que sus verdaderas implicaciones serán distraídas, ignoradas o incomprendidas como analiza Nafeez Ahmed en su artículo “Prepárense para el «crash» financiero, petrolero y alimenticio de 2018” [4].

¿Es este caso síntoma, de nuevo, de una apropiación del lenguaje, del vocabulario, de la construcción de un discurso hegemónico (y por extensión de un criterio, un sentido común y un poder) que se anticipa, por parte de las élites, en relación a un gravísimo problema que ya admiten?. Sin ninguna duda. La reactividad y el panfilismo de las izquierdas institucionales son un lujo tragicómico para la voracidad de la megamáquina que se engulle a sí misma llevándose todo por delante. Y es bien fácil, pues todos los días suceden miles de horrores que podemos reclutar para vender esa imagen de personas comprometidas y progresistas [5].

Para cualquier lector que tenga a bien remitirme al reciente artículo de opinión de Pablo Iglesias en eldiario.es,“Control Público de las Eléctricas” [6], llamaré la atención sobre el ejercicio de autosugestión en el que incurre el autor al insistir en “el miedo a que les llamen” o “el miedo a que les digan”, no exento de tintes electorales, descuidando la estructura y la precisión de su propuesta, y sin apenas rozar los conceptos que aquí se tratan (¿“Nuestro papel, como fuerza política, debe ser apoyar a los sectores de la sociedad civil que están planteando soluciones”?, ¿“para afrontar los retos del futuro, sin complejos y sin ningún miedo ”?)

Finalmente, con el ánimo de aportar referencias adicionales y promover la profundización en el tema por los lectores, transcribo un conjunto de premisas y sus conclusiones, omitiendo notas, a través de las cuales Manuel Casal Lodeiro explica por qué va a colapsar la civilización industrial en su libro La Izquierda ante el colapso de la civilización industrial (p 35-38,1ª ed. La Oveja Roja (2016)

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Partiré de unos poco axiomas, a manera de premisas, con los que debería estar de acuerdo racionalmente cualquier persona, sea de izquierdas o no:

  1. La producción material de la economía requiere consumo energético.
  2. Para que la producción crezca (esto es, para que haya crecimiento económico), debe crecer también el consumo de energía.
  3. Las energías fósiles, que suministran el 80% de la energía que consumimos a nivel mundial, son no renovables, es decir, agotables. La dependencia respecto a este tipo de energía es crítica (del 90% o mayor) en sectores como el transporte y la agricultura industrializada: constituye una dependencia estructuralimposible de combatir.
  4. La complejidad de una sociedad (o de un modelo de civilización) depende de los flujos de energía de los que dispone: a más energía, es posible crear sociedades más complejas.
  5. Para obtener energía es preciso gastar cierta energía: la diferencia constituye la energía neta que le queda a la sociedad para funcionar.

A esto añadiría otras premisas, necesarias para llegar a la conclusión de la inviabilidad de la actual civilización, que ya no son tan evidentes para todo el mundo:

  1. La energía neta de los combustibles fósiles está cayendo de manera exponencial: cada vez es más costoso energéticamente obtener este tipo de energía.
  2. La extracción de combustibles fósiles, en términos cuantitativos – es decir, sin fijarnos en la energía neta que ofrecen – siguen una curva en forma de campana llamada curva de Hubbert [7].
  3. En la actualidad estamos situados en el cénit, o techo, el punto de máxima extracción posible, de esa curva. Ha sido así en primer lugar para el petróleo (peak oil), pero en los próximos años también llegará el cénit del gas natural y el del carbón. A partir de ahora la energía fósil, por lo tanto, sólo puede disminuir.
  4. Los sistemas de captación de energía renovable no pueden ser escalados en la cantidad y ritmo precisos para sustituir el declive de energía fósil. Existen numerosos límites físicos y económicos que lo impiden. En cualquiera caso, además, sólo suministran electricidad y no combustibles líquidos, imprescindible sen el actual modelo de transporte y agrícola.
  5. La energía nuclear tampoco puede ser un sustituto suficiente y está también expuesta al agotamiento de sus propios combustibles no renovables.
  6. No existe ninguna otra fuente de energía que pueda sustituir al petróleo, que sea real, practicable y escalable en la medida necesaria.
  7. En cualquier caso, transformar la base de la economía desde una fuente energética primaria hasta otra lleva décadas y requiere inversiones económicas y de recursos. Y también ingentes cantidades de energía. A lo largo de toda la historia, el cambio de energía base de un modelo civilizatorio se ha realizado cuando la anterior fuente de energía aún estaba en su apogeo.

Las conclusiones de todas esas premisas son demoledoras y chocan con la mentalidad predominante en las sociedades modernas:

- Los niveles de consumo de la sociedad actual no es que no puedan extrapolarse a otras sociedades menos desarrolladas: es que ya no podrán mantenerse tampoco en las sociedades industrializadas.

- Los niveles de complejidad del actual modelo de civilización, que denominamos industrial, no se pueden mantener. Esto implicará gravísimos problemas para el mantenimiento de estructuras estatales, entre otras. Es decir, no sólo peligrará el Estado del Bienestar, sino el Estado en sí mismo.

- La ratiode personas dedicadas a la producción de alimentos deberá aumentar, al disminuir la energía fósil y otros insumos que hacía posible la agricultura industrial.

- La producción de alimentos deberá forzosamente acercarse a las personas consumidoras, al disminuir la energía disponible para transporte y conservación de alimentos.

- Esas dos anteriores premisas llevarán a que, por una parte, se deban producir más alimentos en las ciudades y en sus cercanías, por otra, a que mucha gente deje las ciudades por el campo.

- Resultará imposible mantener el nivel actual de población humana en el planeta cuando el sistema agroganadero industrial deje de ser viable.

- Buena parte de las industrias actuales desaparecerán o sufrirán grandes problemas por las carencias de energía y materias primas derivadas del petróleo.

- Dado que el dinero representa riqueza, y en última instancia, emergía [8],el declive de la energía disponible causará la inviabilidad de los sistemas monetarios actuales.

- Al no haber crecimiento económico, el sistema financiero basado en los intereses compuestos, dejará de ser viable.

Como consecuencia de la interrelación y realimentación mutua de estos hechos ineludibles, la civilización de tipo industrial basada en el crecimiento permanente alimentado por los combustibles fósiles que nación con la Revolución Industrial (resumiendo, la civilización industrial) dejará de ser viable en un plazo de tiempo difícil de precisar pero que algunos estudios coinciden en situar entre los cinco y veinte años (2020-2035). Esta situación pondrá fin a siglos de crecimiento exponencial tanto del consumo energético como de la población humana.

Alejandro Floría Cortés

Notas

[1] Entrevista a Dennis Meadows: «No hay nada que podamos hacer»

https://www.asociacion-touda.org/2013/04/30/dennis-meadows-no-hay-nada-que-podamos-hacer/

[2] Tratar de ayudar, tratar de comprender. Blog de Jorge Riechmann (http://tratarde.org/)

(Cuatro gatos http://tratarde.org/cuatro-gatos/ )

[3] Tasa de retorno energético

https://es.wikipedia.org/wiki/Tasa_de_retorno_energ%C3%A9tico

Se conoce como tasa de retorno energético (TRE) [...] al cociente de la cantidad de energía total que es capaz de producir una fuente de energía y la cantidad de energía que es necesario emplear o aportar para explotar ese recurso energético […] Una fuente de energía será tanto mejor cuanto mayor sea su TRE, puesto que eso implica que se obtiene una mayor cantidad de energía neta utilizable por cada unidad de energía invertida en ella. Por el contrario, una tasa de retorno inferior a la unidad implica que esa fuente no es rentable en términos energéticos: para su funcionamiento consume más energía de la que produce.

[4] Prepárense para el «crash» financiero, petrolero y alimenticio de 2018.

https://www.15-15-15.org/webzine/2017/01/26/preparense-para-el-crash-financiero-petrolero-y-alimenticio-de-2018/

[5] LOS MONSTRUOS DE IZQUIERDAS (www.pedrogarciaolivo.wordpress.com)

Nota impopular, despopular, antipopular

Vemos que el mundo es feo. Casi tan feo como nosotros. Para disimular nuestra fealdad, clamamos contra el mundo. Eso nos hace bien. Nos proporciona una sensación de limpieza; ya no de pureza, pero sí de una cierta clase de higiene interior. También nos renta, nos da ventaja, como luchadores, como militantes.
Y es bien fácil, pues todos los días suceden miles de horrores que podemos reclutar para vender esa imagen de personas comprometidas y progresistas.

¡Piltrafa de europeo de izquierdas, el monstruo habita en ti, y tú eres la simiente de todos los horrores! Ni te engañas ni engañas a nadie, pero casi todos fingen, en el área occidental, estimarte. La basura te supera en dignidad.

Mírate al espejo, y yo me miro contigo: si de verdad tenemos ganas de luchar, ahí tenemos, en nuestro rostro, un campo de batalla.

Pedro García Olivo

[6] Control Público de las Eléctricas (Pablo Iglesias)

http://www.eldiario.es/tribunaabierta/Control-publico-electricas_6_606549351.html

[7] Curva de Hubbert

(https://es.wikipedia.org/wiki/Teor%C3%ADa_del_pico_de_Hubbert)

[8] Emergía

https://es.wikipedia.org/wiki/Emergía

La emergía (del lat. energīa, y este del gr. ἐνέργεια) es la energía útil (exergía) de un determinado tipo que se ha usado directa o indirectamente en las transformaciones necesarias para generar un producto o servicio. La Emergía tiene en consideración, y de hecho mide, la calidad de las diferentes formas de energía. La Emergía es una expresión de toda la energía usada en los procesos que generan un producto o servicio en unidades de un tipo particular de energía. La unidad de Energía es el emjulio (emjoule), que se refiere a la energía útil de un tipo consumida en las transformaciones. La emergía tiene en cuenta diferentes formas de energía y recursos (e.g. luz del sol, agua, combustibles fósiles, minerales, etc). Cada una de estas formas de energía se produce a través de procesos de transformación en la naturaleza, y tiene una determinada capacidad para realizar trabajo, tanto en sistemas ecológicos como humanos. El reconocimiento de esas diferencias en “calidad” es un concepto clave en la metodología de la Emergía.

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