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De nuevo la mascarada olímpica... RIO 2016 el gran negocio y el gran instrumento de dominación

Agosto nos trajo los Juegos Olímpicos de Rio, con sus innumerables horas de emisión televisiva, las quejas por qué estaban echando, las imágenes que ofrecía y las que no la realización desde Brasil, la falta de riguroso directo de TVE, los planos de los culos de diferentes deportistas, mujeres, por supuesto y otro sin fin de temas que se abordan de manera extensa desde las redes sociales, cobrando nuevas dimensiones.

No negaremos que algunos/as hemos disfrutado pudiendo ver partidos y competiciones de deportes que no suelen emitirse por la tele. Aprender nuevas disciplinas, alucinar sintiendo que por una vez otra gente está disfrutando de nuestro deporte amado, ignorado por minoritario el resto del año. Pero, como siempre, no es oro todo lo que reluce.

Por el momento no vamos a entrar en lo que ha supuesto la presencia de los JJOO en Río ni cómo ha afectado a la vida allí: desplazamiento de vecinos/as, precariedad laboral, prostitución, aumento de la represión, etc. Anular la existencia cotidiana para crear un espejismo que agrade a quiénes han podido desplazarse allí, es decir, asistir al espectáculo.

Sin embargo hemos encontrado un artículo que aborda la otra (fea) cara del espectáculo: la mercantilización exacerbada del deporte. Bajo el título original, «De nou la mascarada olímpica… RIO 2016 el gran negoci i el gran instrument de dominació” podéis encontrarlo en el portal de A las Barricadas o seguir el enlace: alasbarricadas.org/noticias/node/36761. A continuación procedemos a su traducción, con disculpas por adelantado por cualquier error que podamos cometer y por la licencia tomada para adaptar el texto al papel. Para más información, el autor cita el blog negreverd.blogspot.com

Otra vez (como cada 4 años) tenemos en marcha la mascarada olímpica, esta vez el golpe es en Río, Brasil, un país arrasado por la pobreza y dónde hemos tenido el gozo de ver la oposición popular al recorrido de la llama olímpica.

Podemos resumir las olimpiadas de Rio por los 10.500 atletas que participarán, por los 3.6 millones de toneladas de CO2 emitidos durante la construcción de las infraestructuras, por los 29,6 miliards (billones americanos) de reales que ha costado la fiesta (1€=0,27reales) o quizás mejor las historias de los más de 77.000 desplazados para poder hacer las obras (siniestro contraste con los 10 atletas “refugiados” que participarán a los juegos).

Los juegos antiguos

“Los Juegos Olímpicos modernos” pretenden ser herederos de unos juegos olímpicos “antiguos” idealizados en el clasicismo “helenizando” cultural occidental, especialmente en los siglos XIX y XX.

Se supone que los Juegos Olímpicos se iniciaron sobre el 776 a.C. y se abolieron mediante prohibición (como señal de identidad pagana) por acción de la Iglesia Católica en el año 390 bajo el gobierno de Teodosi I, gracias a la influencia de San Ambrosio de Milán. San Ambrosio fue un gran perseguidor de herejes y paganos y el impulsor de la preeminencia de la iglesia sobre el emperador, convirtiendo la Iglesia Católica en “estructura de estado” y promotor del derribo de los templos paganos.

Los Juegos de la antigüedad eran terreno exclusivo de los hombres griegos libres, hasta que la potencia romana impuso su participación, a partir de aquel momento quedaban abiertas a los hombres libres griegos y romanos, los esclavos no podían ni asistir como espectadores. Además de su parte competitiva, patriótica y de lucimiento personal, tenían también un papel religioso.

La supuesta “democracia” en la participación en los diferentes “agons” (palabra que procede del griego y hace referencia a las disciplinas, por ejemplo carreras, saltos, lanzamiento, luchas…) queda malograda por el elitismo de los “agons hípics”: carreras de carros de dos ruedas echados por 2 o 4 caballos y posteriormente carreras con caballos de silla.

Los agons hípics eran los más aristocráticos puesto que había que disponer de caballos y carro, en este caso el ganador no era el jinete o el conductor del carro, sino su propietario. Actualmente los amos del carro y del caballo (las empresas del mundo del capitalismo deportivo) no quieren los premios simbólicos (los dejan por el carro y el caballo) y se “conforman” con los beneficios económicos.

Los juegos modernos

La “reinstauración” de los juegos se hizo sobre la idea del “sporstman”: del hombre, acomodado (amateur puro), blanco y de un país desarrollado industrialmente, bajo unos hipotéticos valores de universalismo, interclasismo y “pacifismo”.

En realidad el olimpismo moderno nació como una institución machista patriarcal, racista y clasista.

A las primeras olimpiadas (1896) no participaron mujeres y a las segundas sólo en tenis, vela, croquet, hípica y golfo (deportes de gente rica), en palabras del “restaurador” el barón de Coubertin “el papel de la mujer a los juegos, es el mismo que en la Grecia antigua, coronar a los campeones”. Parece que no, pero el patriarcado deportivo continúa ejerciendo su poder, de hecho hasta 1984 no hay mujeres en el maratón o en ciclismo, hasta el 2000 en salto con pértiga, en waterpolo y en lanzamiento de martillo, hasta el 2004 no hay mujeres a la disciplina de lucha,hasta 2012 en boxeo y hasta 2014 en saltos de esquí. A partir de aquí se fue aumentando progresivamente la participación. No hay pruebas femeninas en 50km marcha, ni en decatlón (las mujeres tienen una versión mutilada, el heptatlón), en béisbol, sable y espada (las mujeres sólo florete)…

La incorporación de la mujer a las olimpiadas fue avanzando lentamente, tan lentamente que el 1921 las federaciones femeninas cansadas de esperar organizaron unas olimpiadas femeninas.

La participación de la mujer dentro del actos organizados bajo el nombre de Juegos Olímpicos recibe impulso desde el nazismo (1936), pero sobre todo por la división en bloques durante la guerra fría. Durante la guerra fría el cuerpo de las mujeres pasa a ser campo de batalla, entre los burócratas del este y los capitalistas del oeste, el número de medallas pasa a tener gran importancia como indicador de las bondades de cada sistema, el bloque del este no subestima el potencial femenino y promociona la participación de mujeres, también en deportes de fuerza.

La irrupción de las mujeres en deportes como el lanzamiento de peso o la halterofilia hacen tambalear el estereotipo femenino del patriarcado capitalista y se impone la obligatoriedad de las pruebas genéticas de “sexo”.

Si se leen los documentos originales o se sondean las ideas de los “padres fundadores”· bajo la supuesta repulsa por la discriminación de razas encontramos o bien el racismo más descarnado, como lo mostrado a los juegos de Saint Louis con sus “juegos antropológicos” paralelos, o las diferentes discriminaciones raciales a lo largo de toda la historia.

La ideología representada en la carta olímpica es sumamente simple y frágil pero realmente ha servido como disfraz. Ya no se trata de competir con los otros participantes, la tecnificación del deporte (no sólo en el material) hace que la medida de los tiempos sea cada vez más fina… hasta llegar al absurdo, valorando tiempos y distancias no perceptibles para el ojo humano. El patriotismo se relativiza, la nacionalización de deportistas de países del “tercer mundo” por parte de los “del primero” los cosifica, los convierte en activos financieros… en productos de consumo.

El deporte estaba estrictamente separado por clases, cuando el capitalismo entró a saco en todo el deporte amateur, éste dejó de ser un espacio de clases medias y altas y el deportista pasó a ser un explotado, un productor de plusvalía y, no siempre, bien pagado, y los deportes de los pobres se diluyeron.

El imperio corporativo del deporte

El deporte moderno, en el siglo XX, tuvo primero un fuerte componente patriótico fomentado por la división en bloques, ya a finales de siglo, la preponderancia pasa al espectáculo, las televisiones hacen subir el “caché” de los deportes y los deportistas. En el siglo XXI el deporte se acaba de construir como producto de consumo más allá del espectáculo, interiorizándose cómo un “estilo de vida”, y pagamos cotidianamente en el momento de verlo o practicarlo.

Correr era quizás el deporte más económico, unas alpargatas y adelante, ahora mismo los miles de corredores “urbanos” que practican esta cosa llamada “running” se gastan una media de 700€ al año, un deporte que cuando se denominaba “correr” no era ni de lejos tan caro. Los “runners” se gastan un 300 millones de euros al año sólo en zapatillas. Lógicamente las inscripciones a las carreras populares (cada vez menos populares) han sufrido un incremento notable a lo largo de la transformación.

Las corporaciones de material deportivo cada vez son más poderosas, la primera es Nike que factura 27.258 millones de euros, seguido por Adidas (16.915 millones), Interesport (11.300 millones) y Decathlon (9.100 millones). Las 10 primeras empresas de moda deportiva (ropa y calzado) facturan más de 100.000 millones… marean las cifras, y a esto se tiene que añadir otros materiales, pelotas, raquetas, bicicletas, material de deporte invernal… No sería de extrañar que el total en material deportivo llegara a 150.000 o 200.000 millones.

Las corporaciones deportivas crean necesidades, modifican reglamentos, normativizan… y también estigmatizan, castigan y, llegado el caso, te expulsan del paraíso… no sólo explotan a los practicantes de deporte, también a los deportistas de sofá, que acaban pagando la fiesta ya sea directamente o indirectamente en forma de TV de pago y publicidad.

A raíz del mundial de fútbol del Brasil, se elaboró en Uruguay el documento “mundo mundial mundializado” del que destacamos uno de sus párrafos: El juego es una actividad placentera que produce diversión a sus participantes y es una manifestación previa a la conformación misma del lenguaje articulado. Es un espacio de comunicación por excelencia con uno mismo y con el otro en la alegría de hacer y es, necesariamente, una actividad voluntaria. Jugar con una pelota puede ser algo hermoso, divertido y formativo. Jugar al fútbol puede permitirnos alcanzar estados físicos, emocionales y espirituales placenteros y en comunión con los otros. Pero mundo mundial mundializado es la muerte y consiguiente profanación del cadáver del juego, y su autopsia es retransmitida y comentada por los periodistas deportivos de todo el mundo. Para ellos el juego ha muerto y debe ser seccionado y embalsamado.”[1]

[1] texto íntegro en http://metiendoruido.com/2014/06/texto-mundo-mundial-mundializado-una-critica-radical-a-la-copa-del-mundo-brasil-2014

Fuente: http://www.todoporhacer.org/nuevo-la-mascarada-olimpica-rio-2016-gran-negocio-gran-instrumento-dominacion 

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