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Ante el 1 de Mayo de 2016, organización, lucha y solidaridad

Envidiosos. Así de tajante es José María Carrascal en la sección «La Tercera» del ABC del 17 de marzo de 2016. La «envidia hacia el que triunfa, un rasgo tan característico del carácter español (…), esa mala leche tan especial que, con la envidia, aparece en todas las capas sociales». Carrascal es un personaje que gira hacia el conservadurismo, por lo que no nos extraña su comentario; al contrario, es lo que podemos esperar. Pero si lo resaltamos, es por la carga ideológica que lleva detrás. Lo expresado por Carrascal tiene un nombre: meritocracia. Esto es, la ascensión social en base al mérito, la capacidad y el espíritu competitivo. La sociedad estadounidense es, supuestamente, un exponente de sociedad meritocrática, puesto que cualquier persona, de la clase social que sea, puede llegar a triunfar. Y si no, eres un loser o perdedor, como se dice en castellano. Para que esto pueda ser realidad, las políticas que se desarrollen deben girar en torno a la promoción de la movilidad social, para que así el hijo de la persona con menos recursos pueda llegar a ser presidente del gobierno de los EE. UU. o un empresario de éxito. En la práctica, esto no es real, dado que la adscripción (la posición social heredada) es un factor clave.

Esta circunstancia se acrecienta en un país como España, donde la movilidad social es muy limitada, y donde ciertas familias y sus descendientes copan el poder empresarial y político gracias al patrimonio y su herencia; lo que el líder de podemos, Pablo Iglesias, ha popularizado como «casta».

La educación tiene un papel fundamental en la perpetuación del poder. La educación en España es clasista. Hay colegios privados, concertados y públicos reservados a la élite con una educación superior, y otros colegios con una educación mala o mediocre. No es lo mismo un chaval del barrio de Salamanca, de una familia adinerada, que estudia en el colegio concertado/privado del Pilar, que un chaval de familia en exclusión cobrando la RMI, con los padres en paro y alcohólicos que estudia en un colegio de Entrevías, Aluche o San Blas. La escuela no deja de ser «una herramienta para la trasmisión de una serie de valores y costumbres dominantes que posibiliten la perdurabilidad de dicha sociedad»1. Cabe destacar que aparte de una mejor preparación del profesorado en el Pilar, mejor equipamiento y mejor financiación, el tipo de pedagogía que se imparte aporta una mayor creatividad y sirve para garantizar y cubrir las necesidades y exigencias de ese chaval para incorporarse a un puesto de mando o dirección. Un colegio de Entrevías, Aluche o San Blas tiene una forma de pedagogía orientada hacia la obediencia, la sumisión y la aceptación de las normas para la inclusión en puestos de trabajo de categorías profesionales media-baja. Así, aunque la movilidad social actual en las sociedades capitalistas es evidentemente mayor que en las sociedades feudalistas, la educación no deja de ser un factor que perpetua el poder de la burguesía. Triunfadores, para el señor Carrascal.

Según una encuesta del Instituto Nacional de Estadística desarrollada y publicada por el diario El Mundo, desde el inicio de lo que se ha bautizado como «crisis», los suicidios han aumentado en España un 20 %. Un psiquiatra lo justifica con una cita del sociólogo socialista Durkheim: «En las épocas históricas en las que habita el desconcierto y la crisis, aumentan los suicidios»2, comparando la situación de España con esta afirmación. Nada más lejos de la realidad, si repasamos las estadísticas. Por edad, se pueden resaltar dos franjas con una mayor cantidad de suicidios: la de los adolescentes y la de los mayores de 40 años. Justo aquellos que tienen actualmente un peor acceso al mercado de trabajo. No olvidemos que la generación de adolescentes que no tienen acceso al mercado laboral, ni a la educación por el elevado coste de la misma, son estigmatizados y criminalizados por la prensa, bautizados como «generación NINI».

Estamos inmersos en un contexto social muy complejo. La última Encuesta de Población Activa (EPA) publicada señala que estamos en el periodo más largo con un desempleo por encima del 20 % de la población activa: más de 5 años. El panorama del mercado de trabajo en España es desolador. Precariedad laboral, contratos basura de pocas horas o días, jornadas laborales eternas mal pagadas (si las pagan), un SMI que no da para cubrir apenas la necesidades básicas o triquiñuelas empresariales para cotizar lo mínimo a la Seguridad Social, o directamente no cotizar y abonar en negro.

Si la situación no ha estallado todavía del todo es gracias al colchón que presta la institución familiar, la canalización del descontento por parte de nuevos partidos políticos y las diversas rentas y prestaciones que existen para garantizar el mínimo de subsistencia. Aun así, de la pobreza y de la exclusión social hay quien sabe aprovecharse bien. Gracias a un estado del bienestar fragmentado, es la Iglesia católica, junto con las diversas ONG, quienes, con la práctica de la caridad, se benefician de la gestión de infraestructuras y subvenciones, mientras que las políticas de servicios sociales son realmente mediocres. No hay más que acudir a un centro de Servicios Sociales para ver que están siempre saturados y son deficientes.

A pesar de la situación social tan delicada, el neoliberalismo no va a ceder en la ofensiva, a pesar de la pequeña resistencia que intenta hacer la socialdemocracia europea. A nivel de los grupos de presión internacionales, y reflejado muchas veces en la prensa, tenga el nombre que tenga, hablan de la crisis tanto estructural, económica como política que afecta a Europa. Siguen lanzando sus planteamientos alabando la labor de las grandes multinacionales, plantean el surgimiento de un nuevo modelo productivo, reclaman administraciones que cada vez legislen menos en materia económica y laboral, o muestran su deseo de que se construyan infraestructuras que les beneficien, e incluso la producción de lo que denominan «capital humano» en universidades y escuelas, donde poco a poco las multinacionales y las empresas tienen más poder.

Así, mientras poco a poco nos aprietan las tuercas, la polarización de las estructuras de clase se hace cada vez más evidente, estando cada vez más la riqueza en manos de unos pocos y aumentando la miseria tanto en Europa como en el resto del globo terráqueo. No se puede olvidar que, todavía en pleno siglo XXI, tanto Europa como EE. UU. siguen produciendo guerras y terror allí donde marcan objetivos, como es el caso de Siria o Libia. Un drama bélico que ha costado la vida de millones de personas y la huida de decenas de miles que mueren en el mar Mediterráneo o están estancados en las fronteras de una Europa totalmente racista. Una Europa que demuestra que los valores básicos de Libertad, Igualdad y Fraternidad no son más que puro marketing, cuando la Troika (FMI, Banco Mundial y Comisión Europea) dicta las políticas de exterminio y colonización en Asia, África o América.
Quizás para el señor Carrascal todos los inmigrantes que huyen de la miseria a la que se ven abocados por las políticas de la Troika europea no sean más que envidiosos hacia los que triunfan.

El Primero de Mayo es una importante fecha para todos aquellos que luchamos contra la miseria a la que nos arroja el capitalismo. Un día necesario que nos permite recordar lo que somos y dónde estamos.

Hoy en día, en muchos trabajos, trabajar las 8 horas al día es casi un privilegio que pocos se pueden ya permitir. En 1886, en EE. UU., se ajustició a 8 anarquistas en un juicio farsa por luchar por las 8 horas. Así recordamos en el 1º de Mayo a estos ajusticiados, mientras vemos como otra vez tenemos que exigir la reducción de la jornada laboral para poder ser personas, no capital humano esclavo de las multinacionales.

La solución no la trajo entonces el parlamento, sino la organización, la movilización, la lucha y la solidaridad internacional. No pensemos que la socialdemocracia de hoy en día va a legislar en favor de los trabajadores. A pesar de la situación política que vive España, al capitalismo no le afecta ni le daña. Así lo expresa el economista Philippe Ithurbide: «la situación política en España no está clara, pero no nos preocupa (..). Solo hay que echar un vistazo a la evolución de los bonos para comprobar que España no está en el punto de mira. Si el euro sigue bajando y los precios del crudo y la situación en China se estabilizan, España y Europa seguirán siendo atractivas para la inversión».3

El espectáculo político del que se está haciendo gala ahora en España no sirve más que para posponer las políticas que dicta la Troika y que deberá aplicar la nueva ejecutiva. Ya nos lo dejó escrito el anarquista Errico Malatesta, y ha sido ratificado a lo largo de la historia: «En las repúblicas como en las monarquías con sufragio universal, las cámaras se componen de propietarios, abogados y demás privilegiados, tal cual ocurre en los países donde el sufragio está más o menos restringido a favor de las clases poseedoras o instruidas. Y tanto en unos como en otros países, las leyes que hacen las cámaras, no sirven nada más que para sancionar la explotación y defender a los explotadores»4.

En la organización, la lucha y la solidaridad tenemos las herramientas principales que traen la victoria a los trabajadores. Los sindicatos pactistas, verticales y subvencionados, como bien se ha demostrado a lo largo de la «democracia» española, no han traído más que miseria a los trabajadores, han permitido la degradación de las condiciones laborales y han vaciado de contenido una de las herramientas más útiles de los trabajadores: la huelga. Y han convertido un día de agitación como es el 1º de Mayo en folclore y una ocasión para salir de cañas con los colegas (quien se pueda permitir no trabajar ese día), mientras se benefician de la firma de ERE y de concesiones estatales.

Es necesario por parte de los anarquistas tanto analizar la estructura de la clase trabajadores hoy en día como participar con la trabajadores en las luchas y reivindicaciones laborales y sociales. Romper el gueto y el vanguardismo y demostrar que las ideas anarquistas pueden incidir en la sociedad y acabar transformándola.

Por la anarquía. Viva el 1º de Mayo.

Grupo Anarquista Tierra
Federación Anarquista Ibérica (FAI)

1 Héctor C. y Alfredo Olmeda. Aprendiendo a Obedecer, crítica del sistema de Enseñanza. Ed. La Neurosis o las Barricadas.

3 ABC XL Semanal Nº 1478

4 Errico Malatesta, Nueva humanidad, escritos para la difusión del anarquismo. Ed. Antorcha

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